martes, 23 de junio de 2026

El viento ya no sopla como antes — II

Serie · Variabilidades climáticas que nos afectan

El viento ya no sopla como antes — Parte 2

El problema exacto y la evidencia

Por: Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES) · Observatorio ENSO · Caribe Oriental · Rommel J. Contreras G. · Cumaná, Venezuela

Segunda entrega de la serie. En la Parte 1 presentamos el escenario y los actores; aquí planteamos el problema con precisión y mostramos la evidencia que sostiene nuestra conclusión.

Primera parte: «El viento ya no sopla como antes · Los actores y el escenario».


1. El problema, enunciado con precisión

En la Parte 1 quedó establecido un hecho: los alisios de Cumaná se debilitaron un 12 % en nueve años, y la surgencia un 24 %. El problema de investigación se reduce a dos preguntas concretas:

  1. ¿Qué fuerza física produce ese debilitamiento? El Sol, motor último de la circulación, es prácticamente constante a esta escala; por tanto, el debilitamiento no se “genera” de la nada, sino que es una redistribución interna del sistema océano–atmósfera. La pregunta es cuál de sus mecanismos la produce.
  2. ¿Cuánto de ese debilitamiento es ciclo natural —y por tanto reversible— y cuánto es una tendencia de fondo, posiblemente humana, que no se revertirá?

Esta segunda parte responde la primera pregunta con los datos. La segunda solo la zanjará el tiempo, y por eso la formulamos como una predicción comprobable.

2. El método: descartar sospechosos

La ciencia atribuye una causa por eliminación. A cada candidato se le exige coincidir con los datos en tres aspectos: el signo (¿varía en el sentido correcto?), la magnitud (¿es lo bastante fuerte?) y, sobre todo, el momento (¿ocurre antes, lo que indicaría causa, o a la vez, lo que indicaría un origen común?).

Sospechoso 1 — El Sol (descartado)

A la escala de una década, la energía que entrega el Sol es esencialmente constante. No puede originar una tendencia. Queda fuera.

Sospechoso 2 — La ZCIT (testigo, no autor)

La franja de lluvias ecuatorial se desplaza al norte cuando el viento afloja, y resulta tentador señalarla como causa. Pero medimos el momento: la posición de la ZCIT y el viento de Cumaná se mueven a la vez, sin desfase apreciable. Si la ZCIT empujara al viento, se adelantaría unos meses; no lo hace. Esa simultaneidad es la firma de un origen común, no de una relación de causa a efecto. La ZCIT es un termómetro del estado de la cuenca, no su motor —conclusión que comparte, con datos y método independientes, el grupo de la cuenca de Cariaco (Colna, 2017)—.

El acoplamiento es simultáneo Figura 1. La prueba del momento. A la izquierda, lo que observamos: el viento y la ZCIT se mueven a la vez, señal de una causa común. A la derecha, lo que veríamos si la ZCIT fuera la causa: se adelantaría unos meses. No ocurre.

Sospechoso 3 — El Niño / ENSO (modulador secundario)

El ENSO del Pacífico deja una huella débil y coyuntural sobre el viento de Cumaná, no una tendencia. Un dato lo ilustra: entre 2020 y 2022 ocurrió una “Niña triple”, fase que debería haber reforzado los alisios; sin embargo, el debilitamiento no se revirtió. El ENSO modula de un año a otro, pero no gobierna la tendencia.

El responsable — El gradiente térmico del Atlántico (AMM), sobre el fondo del AMV

Solo un candidato cumple los tres requisitos. El AMM —el gradiente de temperatura norte–sur del Atlántico tropical— se relaciona con el viento de Cumaná con el signo correcto, a la vez (ajuste atmosférico rápido) y con una magnitud contundente: r = −0,80 a lo largo de 43 años (Parte 1, Figura 7). Y la relación se mantiene en las dos fases del ciclo multidecadal —tanto en la época fría del Atlántico (1982–1999) como en la cálida (2000–2024)—, lo que indica que el mecanismo es real y no un artefacto de la fase actual. El AMM es la causa próxima; el AMV, más lento, fija el nivel de fondo sobre el que el AMM oscila.

3. La cadena causal, del Sol a la sardina

Reunidas las piezas, la explicación física forma una cadena de eslabones, cada uno bien establecido:

La cadena causal: del Sol a la sardina Figura 2. La cadena completa. El Sol fija el gradiente de temperatura del Atlántico (AMM, sobre el AMV); el gradiente mueve los alisios; los alisios generan la surgencia (Ekman); la surgencia alimenta a la sardina. La ZCIT se desplaza como consecuencia del mismo gradiente; el ENSO modula sin alterar el sentido de la cadena.

El Sol calienta de forma desigual el planeta; esa diferencia fija el gradiente de temperatura del Atlántico (descrito por el AMM sobre el fondo del AMV); el gradiente térmico impone un gradiente de presión que mueve los alisios del noreste; los alisios, por el Transporte de Ekman, generan la surgencia; y la surgencia aporta los nutrientes que sostienen a la sardina. La ZCIT se desplaza por ese mismo gradiente —es un eslabón visible, pero lateral—, y el ENSO introduce variaciones interanuales sin cambiar el sentido de la cadena.

4. Por qué confiamos en el resultado

Tres comprobaciones independientes respaldan la conclusión:

  • No depende del termómetro. Repetimos el análisis con dos reconstrucciones distintas de la temperatura del mar (ERSST y HadISST1): concuerdan entre sí (r = 0,91) y arrojan el mismo vínculo con el viento. El resultado no es un artefacto de una base de datos.
  • No depende de la fase actual. La relación AMM–viento se sostiene también en la fase fría del Atlántico (1982–1999), no solo en la cálida reciente.
  • No es una conclusión aislada. Un grupo de referencia, con instrumentos y métodos distintos, llegó al mismo veredicto sobre el papel de la ZCIT (Colna, 2017, USF / cuenca de Cariaco).

5. Lo que aún no sabemos

La honestidad científica exige delimitar el alcance:

  • El registro local del debilitamiento es corto (unos nueve años); la relación AMM–viento abarca 43, pero cubre una sola fase cálida completa del ciclo multidecadal.
  • No podemos separar todavía la parte natural de la parte humana del debilitamiento. Esa separación es, precisamente, lo que pondrá a prueba nuestra predicción.
  • La tendencia de la posición de la ZCIT no es robusta: su signo depende del período (nosotros observamos un leve corrimiento al norte; Colna, sobre 1987–2011, halló lo contrario; ambos débiles). Por eso no la usamos como indicador de tendencia.

6. La prueba decisiva

De toda la cadena se desprende una predicción comprobable, ya enunciada en la Parte 1: cuando el AMV gire hacia su fase neutra o fría (estimado ≈2030–2040), el viento de Cumaná debería recuperarse hacia 3,8–4,0 m/s. Si la recuperación se detuviera cerca de 3,5 m/s, esa diferencia mediría la componente humana montada sobre el ciclo natural (Parte 1, Figura 5).

Operativamente, esto fija una consigna clara para el Observatorio: el índice que conviene vigilar mes a mes —por encima de El Niño y de la ZCIT— es el AMM. Su valor anticipa si la próxima temporada de surgencia, y de pesca, será fuerte o débil.

Con esto cerramos el diagnóstico. El problema exacto queda planteado y respaldado; el veredicto sobre la parte humana del fenómeno lo dictará la medición sostenida en los próximos años —siempre que existan las series para verificarlo, lo que nos devuelve al reclamo de la Parte 1: sin datos continuos, no hay ciencia que comprobar—.


Glosario rápido

  • SST — temperatura de la superficie del mar.
  • Surgencia / afloramiento — ascenso de agua fría y rica en nutrientes hacia la costa.
  • ISCIV — índice con que medimos la intensidad de esa surgencia a partir del viento.
  • AMV (antes AMO) — el “columpio” térmico del Atlántico, de 60–80 años.
  • AMM — el “termómetro” del gradiente norte–sur del Atlántico tropical; el parámetro a vigilar.
  • ZCIT — la faja de nubes y lluvias del ecuador; un indicador, no una causa.
  • ENSO (El Niño / La Niña) — el vaivén del Pacífico ecuatorial; aquí, modulador secundario.
  • ERA5 — base de datos europea que reconstruye el clima hora a hora.

Referencias

  • Aparicio, R. y Contreras, R. (2003). Índice de surgencia costera inducida por el viento.
  • Chiang, J. C. H. y Vimont, D. J. (2004). Analogous Pacific and Atlantic Meridional Modes of Tropical Atmosphere–Ocean Variability. J. Climate.
  • Colna, K. E. (2017). Latitudinal Position and Trends of the ITCZ and its Relationship with Upwelling in the Southern Caribbean Sea and Global Climate Indices. M.S., Univ. of South Florida.
  • Enfield, D. B., Mestas-Nuñez, A. M. y Trimble, P. J. (2001). The Atlantic Multidecadal Oscillation and its relation to rainfall and river flows in the continental U.S. Geophys. Res. Lett.
  • Sutton, R. T. y Hodson, D. L. R. (2005). Atlantic Ocean forcing of North American and European summer climate. Science.
  • Zhang, R. (2016). Atlantic Multidecadal Oscillation (AMO) — Expert Guidance. NCAR Climate Data Guide.

Observatorio ENSO · Caribe Oriental — AGHES, Cumaná, Venezuela.


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