📡 El "pulso destructor" de las ondas S
Energía, amplitud y fase — con una cadena de osciladores (y una simulación que puedes tocar)
¿Cómo puede la misma cantidad de energía ser inofensiva en un caso y demoledora en otro? La respuesta no está en cuánta energía hay, sino en cómo se reparte en el tiempo. Para verlo con las manos, armé una cadena de osciladores y la miré "al derecho" y "al revés".
1. La cadena
Tomé un alambre acerado de 1/16″ y, cada 9 cm, sujeté con una abrazadera un mástil (≈22 cm, arriba) y un fleje vibrador (≈7 cm, abajo). Cada conjunto es un oscilador que solo puede girar sobre el alambre → su movimiento es transversal (perpendicular al alambre): justo la polarización de la onda S. El alambre acopla por torsión un oscilador con el vecino, de modo que una perturbación se transmite conservando el sentido de la oscilación. Es, en pequeño, un medio que propaga una onda transversal.
2. Un golpe: la onda se atenúa
Al golpear un extremo inyectamos una energía E. Esa energía se transmite de oscilador en oscilador, se reparte y se disipa por amortiguamiento (fricción, aire) → calor. Por eso la amplitud decrece hacia el oscilador más lejano. Cuando todo se detiene, toda E se ha vuelto calor: energía conservada.
3. Al revés: coordinar fase y amplitud
Este apartado es un supuesto —un experimento pensado que aún no realicé—, pero la física lo respalda y es realizable. Imaginemos el proceso inverso: en lugar de un golpe, suministramos un pequeño aporte a cada oscilador, uno tras otro, cuidando la fase y la amplitud. Dos hechos mandan:
• La energía es aditiva y se conserva (la suma de aportes = la energía de la onda). • Las amplitudes NO se suman como las energías: las amplitudes se suman linealmente cuando están en fase, mientras que la energía va con el cuadrado de la amplitud.
Consecuencia: si los aportes van en fase, sus amplitudes se suman → la misma energía se concentra en un pulso alto y breve. Ese pulso concentrado es el "pulso destructor". (Botón "Coordinado en fase".)
4. La matemática (breve)
La energía de un oscilador va con el cuadrado de la amplitud:
Sumando N aportes de amplitud a:
Y a energía fija, comprimir la duración de T a T/N sube el pico:
Una estructura no responde a la energía repartida, sino al pico de velocidad/aceleración: por eso un pulso alto y breve es mucho más destructor que la misma energía en una sacudida larga y suave.
5. Qué queda demostrado
La cadena transmite una onda transversal conservando su polarización. Un golpe da una onda que se atenúa (todo termina en calor). Pero coordinando aportes en fase, la misma energía se concentra en un pulso alto y corto: la amplitud crece y el golpe se vuelve destructor, sin añadir energía extra, solo coordinándola. Falta el puente: ¿cómo consigue la naturaleza esa coordinación? Lo vemos ahora ↓
6. Del dedo al terremoto: la falla es una cadena de fuentes
Aquí conecta con el sismo real. En una falla de corrimiento dextral (desgarre horizontal, como la de este terremoto) la ruptura no ocurre de golpe: la roca se rompe punto por punto a lo largo de la falla. Y cada elemento de roca que se rompe genera su propio sismo —con todas sus ondas (P y S)—: es una fuente. El terremoto que sentimos es la suma de todos esos sismos infinitesimales repartidos por la ruptura. Cada punto roto es, en la analogía, uno de los osciladores acoplados de nuestra cadena.
Y aquí aparece lo decisivo: si la velocidad de ruptura (la rapidez con que el desgarre avanza por la falla) se aproxima a la velocidad de las ondas S (Vr ≈ Vs), la fuente persigue a su propia onda. Entonces ocurre la directividad de las ondas S con el efecto Doppler asociado: las ondas que avanzan hacia adelante se comprimen y, por suma de fuentes polarizadas y comprimidas —coherentes en tiempo (fase) y en polarización—, construyen un pulso de corto período pero de gran amplitud: el pulso destructor final.
Es exactamente lo que hicimos con el dedo, y lo que construiría la suma coherente —en fase temporal y de polarización— de los aportes de cada elemento de roca roto (los osciladores acoplados a lo largo de la ruptura). La diferencia es quién coordina: en la falla, el propio frente de ruptura —una fuente que avanza a la velocidad de la onda— hace de coordinador natural; en el laboratorio, ese papel lo haría la electrónica digital (el PIC/ESP32 de la sección 3) disparando varios osciladores en el instante y la fase justos.
🎥 El oscilador en casa
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Por Lcdo. Físico Rommel Contreras — Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES).
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