lunes, 15 de junio de 2026

El viento ya no sopla como antes - I

Serie · Variabilidades climáticas que nos afectan

El viento ya no sopla como antes

viento, surgencia y sardina en el oriente de Venezuela

Parte 1 · Los actores y el escenario

Por: Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES) · Observatorio ENSO · Caribe Oriental · Rommel J. Contreras G. · Cumaná, Venezuela


La pregunta que nos guía: ¿Por qué el viento que mueve la pesca de sardina en el oriente de Venezuela está aflojando — y qué podemos esperar en los próximos diez años?

Lo esencial, en este artículo:

  1. En Cumaná, los vientos alisios se debilitaron un 12 % en nueve años y, con eso, la surgencia que alimenta -entre otros- a la sardina cayó un 24 %.
  2. No es un capricho local: es la respuesta de la atmósfera a un ciclo natural del océano Atlántico que dura décadas y que hoy está en su cresta cálida.
  3. Lo planteamos como una predicción comprobable: cuando ese ciclo gire (≈2030–2040), el viento debería recuperarse. Si no lo hace del todo, esa diferencia probablemente será la huella del cambio climático humano.

1. El vacío de datos que nos obligó a observar

Desde el seno de la Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES) hemos visto con preocupación la inactividad operativa del Instituto Oceanográfico de Venezuela (IOV), adscrito a la Universidad de Oriente (UDO). Esa institución tenía entre sus objetivos el monitoreo ambiental de nuestros mares, costas y las capas bajas de la atmósfera. Hoy, salvo esfuerzos aislados, no se están alimentando de forma continua las series de tiempo oceanográficas, hidrológicas y meteorológicas que por décadas se registraron.

Ante esa ausencia de estaciones costeras, campañas y publicaciones, la AGHES decidió instalar un laboratorio virtual: el “Observatorio ENSO · Caribe Oriental”. No pretende ser un centro de investigación formal, sino una plataforma educativa y de salvaguarda del conocimiento para los habitantes del nororiente del país. A falta de datos propios, acudimos a las grandes bases de datos climáticas mundiales en la nube —fruto del esfuerzo científico internacional— y construimos series continuas mediante “estaciones geovirtualizadas” en puntos clave del eje Margarita–Cumaná.

Estaciones geovirtualizadas del Observatorio en el eje Margarita–Cumaná Figura 1. Imagen satelital del eje Margarita–Cumaná con las “estaciones geovirtualizadas” (puntos naranjas): los lugares donde reconstruimos series continuas de viento, temperatura del mar y surgencia. Se distinguen la isla de Margarita, la península de Araya y el Golfo de Cariaco. Imagen: Esri / Maxar. (Existe además una versión interactiva del mapa para el blog.)

2. El viento da de comer

En la costa del oriente venezolano, los vientos alisios del noreste son el motor de la surgencia costera. Cuando el viento sopla sostenido y paralelo a la costa, empuja el agua de la superficie hacia mar abierto por efecto del Transporte de Ekman —una consecuencia de la rotación de la Tierra—. Para llenar ese vacío, asciende agua profunda, fría y cargada de nutrientes (nitratos y fosfatos). Ese afloramiento sostiene la altísima productividad de la región y, en particular, la pesquería de la sardina (Sardinella aurita) en el Golfo de Cariaco, la península de Araya y la isla de Margarita, y se extiende hacia el este más allá de El Morro de Puerto Santo.

Por eso la intensidad y la variabilidad del viento no son datos menores: gobiernan la economía pesquera y el clima de nuestra región.

Esquema del transporte de Ekman y la surgencia costera Figura 2. La surgencia costera en dos vistas. Izquierda (mapa, Norte arriba, igual que el satélite): el alisio del NE sopla paralelo a la costa y empuja el agua de superficie mar afuera, en ángulo recto al viento (efecto de la rotación terrestre). Derecha (corte vertical): al alejarse el agua superficial, sube desde el fondo agua fría y rica en nutrientes, que alimenta a la sardina.

3. El viento ya no sopla como antes

Nuestra investigación no fue de campo en el sentido clásico. No salimos a medir el mar a bordo del recordado Guaiquerí II, ni instalamos las boyas y termógrafos con que antes ayudábamos a calibrar el sensor satelital SeaWiFS, protagonista del histórico proyecto CARIACO (CArbon Retention In A Colored Ocean). La nuestra es, por ahora, una investigación de escritorio, de ventana y memoria, que arranca con una constatación sencilla pero sólida en los datos del Observatorio.

Y la realidad, vista desde la costa oriental, es una sola: el viento ya no sopla como antes y la surgencia se apaga. En números: los alisios de Cumaná perdieron el 12 % de su intensidad en nueve años, y la surgencia bajó un 24 %.

Caída del viento y de la surgencia en Cumaná, 2016–2024 Figura 3. La rapidez del viento (verde) y el índice de surgencia ISCIV (naranja) en Cumaná entre 2016 y 2024. Más allá del vaivén año a año, la dirección es clara: −12 % de viento y −24 % de surgencia.

4. Una predicción que se puede comprobar

Nuestra mejor interpretación es que este “apagón” del viento no es un daño local, sino la respuesta de la atmósfera a los cambios térmicos del océano a gran escala.

El Atlántico no tiene una temperatura fija: funciona como un gigantesco columpio térmico que tarda décadas en balancearse. Hay épocas de treinta o cuarenta años en que todo el Atlántico Norte se calienta un poco más de lo normal, para luego enfriarse en el ciclo siguiente. Hoy estamos en la cresta de esa gran ola de calor. Al estar el norte tan cálido, actúa como un “imán” atmosférico que desplaza las zonas de baja presión hacia el norte; nuestros alisios del noreste, sin el empuje térmico de antes, pierden velocidad sobre el eje Cumaná–Margarita, y la surgencia se debilita.

No es que el motor se haya roto: estamos viviendo la fase de calma de un ciclo natural planetario. Pero sobre ese columpio se ha montado un pasajero nuevo: el cambio climático de origen humano, que altera las reglas del juego. Medir qué parte de la calma actual es ciclo natural y qué parte es daño acumulado es uno de los grandes retos de nuestro Observatorio.

El columpio térmico del Atlántico (AMV), 1950–2025 Figura 4. El “columpio” del Atlántico Norte (índice AMV): décadas cálidas (rojo) y frías (azul). Estamos en la cresta cálida actual (franja amarilla); la pregunta es cuándo girará hacia la fase fría (franja verde, ≈2030–2040).

Esto es una predicción científica medible —y por lo tanto refutable—:

Cuando el gran ciclo térmico del Atlántico, la Variabilidad Multidecadal del Atlántico (AMV), gire hacia su fase neutra o fría —lo que estimamos, con mucha incertidumbre, entre 2030 y 2040—, el viento de Cumaná debería recuperarse hacia sus promedios históricos de 3,8–4,0 m/s. Si la recuperación se detuviera en apenas 3,5 m/s, esa diferencia permitiría cuantificar la componente humana que se montó sobre el ciclo natural.

La predicción falsable: dos escenarios tras el giro del Atlántico Figura 5. La predicción, en una imagen. Tras el giro del AMV (≈2030–2040), el viento debería repuntar: si todo es ciclo natural, vuelve a 3,8–4,0 m/s (verde); si hay un daño humano sumado, se estanca cerca de 3,5 m/s (naranja). Esa brecha sería la medida del cambio climático antropogénico.

5. Cómo se explica el fenómeno

Ordenados por su importancia para nuestra región costera (no por su fama o connotación).

5.1 El AMM: el parámetro que sugerimos vigilar

El Modo Meridional del Atlántico (AMM) es el principal modo de variabilidad acoplada océano–atmósfera del Atlántico tropical, de escala interanual y decenal. Funciona como un termómetro trans-ecuatorial: en vez de mirar un punto aislado, mide el gradiente de temperatura norte–sur de la cuenca. En su fase positiva (+AMM), el Atlántico Norte tropical se calienta y el Sur se enfría; el aire fluye del lado frío al cálido, de modo que los alisios del sureste se intensifican y nuestros alisios del noreste se debilitan. Al cambiar el viento, cambia el enfriamiento por evaporación, lo que refuerza la anomalía inicial (el mecanismo viento–evaporación–temperatura del mar).

Esquema del AMM en fase positiva Figura 6. El AMM en fase positiva: con el Atlántico Norte anómalamente cálido, el gradiente térmico debilita los alisios del noreste que soplan sobre Cumaná–Margarita.

Lo notable es que los datos confirman ese vínculo de forma contundente: a lo largo de 43 años, cuanto más cálido está el Atlántico Norte (AMM alto), más débil sopla el viento en Cumaná (correlación r = −0,80). Por eso sostenemos que el índice que conviene vigilar mes a mes para anticipar si la temporada de surgencia (y de pesca) será buena o mala no es el de El Niño ni la posición de la franja de lluvias (ZCIT), sino el AMM.

Para que entendamos la contundencia de este hallazgo sin perdernos en el lenguaje de los matemáticos: ese valor de correlación (r = -0,80) nos dice que el Atlántico y el viento de Cumaná juegan en una balanza casi perfecta. En la ciencia de datos, una correlación perfecta se expresa con el número uno (1,0), el signo menos (-) significa que cuando una variable sube, la otra baja obligatoriamente. Así, a lo largo de 43 años de registros, los datos demuestran que cada vez que el termómetro del Atlántico Norte se eleva, el viento en nuestras costas frena su velocidad con una sincronía notable; y al elevar ese valor al cuadrado —la forma en que la estadística mide cuánta de la variación queda realmente explicada— resulta que cerca de dos tercios (un 64 %) del comportamiento del viento de Cumaná queda determinado por lo que ocurre en el gradiente térmico del Atlántico. No es una coincidencia pasajera; es un acoplamiento físico tan estrecho que convierte al AMM en el verdadero faro operativo para predecir la abundancia o la escasez en nuestras costas.

El AMM gobierna el viento de Cumaná Figura 7. Cada punto es un año (1982–2024). Cuando el gradiente del Atlántico se inclina hacia un norte más cálido (derecha), el viento de Cumaná baja (abajo). La relación se sostiene tanto en la época fría del Atlántico (azul) como en la cálida (naranja).

5.2 El AMV: el columpio lento de fondo

Al tener el AMM frecuencia interanual y decenal, actúa como un indicador rápido frente a otro más lento, el AMV (Variabilidad Multidecadal del Atlántico): una variabilidad de baja frecuencia de la temperatura del Atlántico Norte que se extiende entre sesenta y ochenta años (Enfield, Mestas-Nuñez y Trimble, 2001; Sutton y Hodson, 2005). Sus fases frías documentadas ocurrieron a inicios del siglo XX y entre 1964 y 1995; su impacto regula sequías, huracanes, las lluvias del Sahel e incluso modula al Pacífico ecuatorial.

Una aclaración de lenguaje. Antes se le llamaba AMO (“Oscilación”), pero la palabra evoca la regularidad de un péndulo, y el Atlántico no es tan matemático. La ciencia moderna prefiere AMV (“Variabilidad”), término más preciso. Ambos nombran al mismo actor.

5.3 La ZCIT: un indicador, no el motor

La Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) es la enorme faja de nubes y lluvias que rodea el ecuador. Durante la fase positiva del AMM se desplaza hacia el norte. Es importante entenderla bien: la ZCIT es un indicador del estado de la cuenca, no la causa de nuestros vientos. Se mueve porque cambió el gradiente térmico, igual que nuestros alisios. Nuestro propio análisis y el de grupos de referencia coinciden: la posición de la ZCIT no es lo que “apaga” la surgencia (Colna, 2017, del grupo de la cuenca de Cariaco, USF).

Para profundizar — Los pioneros de la ZCIT. Mucho antes de los satélites comerciales, la ORSTOM francesa (hoy IRD) descifró la dinámica de la ZCIT. Entre 1982 y 1984 lideró el programa FOCAL, con boyas ancladas y a la deriva a lo largo del ecuador y buques como el Capricorne, transmitiendo temperatura y viento por el sistema ARGOS con apenas 24–48 horas de retraso —una revolución para una época que esperaba meses por una campaña—. Instrumentaron barcos mercantes con sondas térmicas (XBT) para mapear la termoclina hasta 400 m. Su lección sigue vigente: todo “tiempo real”, aunque no sea instantáneo, es preferible a romper una serie histórica.

5.4 El ENSO: un modulador secundario

El fenómeno de El Niño / La Niña (ENSO) del Pacífico también nos toca, pero como un modulador secundario, no la causa de la tendencia: su huella sobre el viento de Cumaná es débil y coyuntural. Por eso lo vigilamos, pero no lo ponemos en el centro del escenario y del comportamiento del viento a largo plazo.


Para profundizar — ¿Cómo se mide la temperatura del mar (SST)?

Hay dos caminos. Sensores remotos en satélites: los de infrarrojo (IR) miden la “piel” del mar (micras de espesor) con gran detalle (píxeles de ~1 km) pero son ciegos ante las nubes; los de microondas miden una capa algo más gruesa (hasta ~1 cm) y sí atraviesan las nubes, pero con menos resolución (píxeles de decenas de kilómetros). Y la medida in situ —boyas, barcos, termómetros— que aporta datos reales y calibra a los satélites. De todos ellos provienen los datos que usamos.

Para profundizar — Monopolo (AMM) frente a otros ciclos como el tripolo (NAO)

No toda anomalía del Atlántico es igual. El AMM dibuja un patrón monopolar: dos grandes bloques (norte cálido / sur frío) a cada lado del ecuador. La Oscilación del Atlántico Norte (NAO), nacida en latitudes altas, dibuja un tripolo: tres bandas alternas desde Groenlandia hasta el Caribe. Distinguir el bloque tropical del “sándwich” de la NAO es clave para saber si una anomalía en Sucre responde a un pulso tropical directo o al eco de algo nacido en el Atlántico profundo.


6. Ficha metodológica: nuestras series y fuentes

Para reconstruir y monitorear las “estaciones geovirtualizadas”, procesamos series de acceso abierto de consorcios de primer orden:

  1. Viento (motor de la surgencia). Reanálisis ERA5 del Centro Europeo (ECMWF/Copernicus): componentes del viento a 10 m, resolución ~31 km, horaria/mensual.
  2. Temperatura del mar (SST). Datos satelitales y combinados de la NOAA; anomalías de SST en los puntos de afloramiento. Verificamos la robustez con dos productos independientes (ERSST y HadISST1), que concuerdan.
  3. Forzantes macroclimáticos. Índices del Physical Sciences Laboratory (PSL) de la NOAA: el AMM (gradiente trans-ecuatorial) y los índices ENSO (regiones Niño 3.4 y Niño 1+2).

El método del índice de surgencia que empleamos hunde sus raíces en nuestro propio trabajo regional (Aparicio y Contreras, 2003).

7. Lo que viene — y por qué le importa a usted

Hasta aquí hemos presentado el escenario y los actores. En la Parte 2 trataremos el problema exacto y mostraremos, con los datos a la vista, la cadena que va del Sol al gradiente de temperatura del Atlántico, de ahí a los alisios, y de los alisios a la sardina.

En definitiva, esto no se reduce a índices: concierne al empleo, a una fuente de proteína accesible y a la economía de Sucre. Cuando el viento afloja, la surgencia se apaga, la sardina escasea y el efecto recorre toda la cadena, del pescador artesanal a la mesa familiar.

Lo que perdemos al romper una serie de tiempo ambiental Figura 8. Cada vez que una institución deja de medir, una serie histórica se corta (línea punteada). Reanudarla nunca recupera lo perdido: el futuro pierde el contexto del pasado.

Y de ahí nuestro reclamo final: la Crisis de Negación de Datos que hoy perturba a la comunidad científica nacional debe subsanarse con urgencia. Nos afecta a nosotros, pero sobre todo les niega posibilidades a quienes vendrán. Reconstruir series desde la nube es un paliativo valioso; no sustituye al termómetro en el agua.


Glosario rápido

  • SST — temperatura de la superficie del mar.
  • Surgencia / afloramiento — ascenso de agua fría y rica en nutrientes hacia la costa.
  • ISCIV — índice con que medimos la intensidad de esa surgencia a partir del viento.
  • AMV (antes AMO) — el “columpio” térmico del Atlántico, de 60–80 años.
  • AMM — el “termómetro” del gradiente norte–sur del Atlántico tropical; el parámetro a vigilar.
  • ZCIT — la faja de nubes y lluvias del ecuador; un indicador, no una causa.
  • ENSO (El Niño / La Niña) — el vaivén del Pacífico ecuatorial; aquí, modulador secundario.
  • ERA5 — base de datos europea que reconstruye el clima hora a hora.

Referencias

  • Aparicio, R. y Contreras, R. (2003). Índice de surgencia costera inducida por el viento.
  • Chiang, J. C. H. y Vimont, D. J. (2004). Analogous Pacific and Atlantic Meridional Modes of Tropical Atmosphere–Ocean Variability. J. Climate.
  • Colna, K. E. (2017). Latitudinal Position and Trends of the ITCZ and its Relationship with Upwelling in the Southern Caribbean Sea and Global Climate Indices. M.S., Univ. of South Florida.
  • Enfield, D. B., Mestas-Nuñez, A. M. y Trimble, P. J. (2001). The Atlantic Multidecadal Oscillation and its relation to rainfall and river flows in the continental U.S. Geophys. Res. Lett.
  • Sutton, R. T. y Hodson, D. L. R. (2005). Atlantic Ocean forcing of North American and European summer climate. Science.
  • Zhang, R. (2016). Atlantic Multidecadal Oscillation (AMO) — Expert Guidance. NCAR Climate Data Guide.

Observatorio ENSO · Caribe Oriental — AGHES, Cumaná, Venezuela.


Continúa en la Parte 2 · El problema exacto y la evidencia.

sábado, 6 de junio de 2026

Variación de la dirección del viento

Variación sostenida de la dirección del viento y su relación con la surgencia costera

Nororiente de Venezuela (estación de referencia: Cumaná) · 2015–2026

Observatorio ENSO · Caribe Oriental
Academia de GeoHistoria del Estado Sucre — Venezuela


Anomalía mensual de la dirección del viento en Cumaná (ERA5). La tendencia muestra un giro progresivo de la dirección predominante del viento durante la última década.
Resultado principal
Entre 2015 y 2026 la dirección predominante del viento en el sector costero de Cumaná presenta un giro horario sostenido de aproximadamente +1,48° por año. Y lo más importante: un debilitamiento de los alisios (≈−0,06 a −0,08 m/s·año). La geometría asociada a dicho cambio sugiere una reducción cercana al 28 % en la eficiencia del mecanismo atmosférico que favorece la surgencia costera regional.

Los sistemas oceánicos y atmosféricos rara vez experimentan transformaciones abruptas. Por el contrario, la mayor parte de los cambios climáticos observables se manifiestan inicialmente como tendencias graduales en variables físicas fundamentales, cuya persistencia termina configurando nuevas condiciones ambientales a escala regional. En este contexto, la identificación temprana de señales sistemáticas constituye una herramienta esencial para comprender la evolución del sistema climático y anticipar posibles impactos sobre los ecosistemas costeros.

Los eventos asociados al fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENSO) representan únicamente una de las múltiples expresiones de la variabilidad climática. Sobre ellos actúan procesos atmosféricos y oceánicos de distinta escala temporal capaces de modificar la intensidad, duración o manifestación local de sus efectos. El estudio de estas señales intermedias resulta particularmente relevante en regiones costeras donde pequeñas modificaciones en el régimen de vientos pueden traducirse en cambios significativos en la dinámica marina.

Con el propósito de evaluar posibles cambios recientes en la circulación atmosférica regional, se analizaron series temporales mensuales derivadas del reanálisis atmosférico ERA5 del Centro Europeo de Predicción Meteorológica de Mediano Plazo (ECMWF), correspondientes al período 2015–2026 para el sector costero de Cumaná y áreas adyacentes del nororiente venezolano.

Los resultados revelan una tendencia persistente en la dirección predominante del viento, caracterizada por un giro horario progresivo hacia el este. El análisis estadístico estima una tasa media de cambio de aproximadamente +1,48° por año, magnitud suficientemente consistente para diferenciarse de la variabilidad interanual ordinaria observada durante el período de estudio.

Desde la perspectiva de la oceanografía física, este resultado posee especial interés debido a que la surgencia costera del nororiente venezolano depende de manera crítica de la orientación de los vientos alisios respecto a la línea de costa. Una modificación sostenida en dicha orientación altera la componente efectiva del esfuerzo del viento responsable del transporte de Ekman mar afuera, mecanismo fundamental para el ascenso de aguas subsuperficiales frías y enriquecidas en nutrientes.

Bajo las hipótesis geométricas y dinámicas consideradas en este trabajo, el desplazamiento observado implica una reducción aproximada del 28 % en la eficiencia del forzamiento atmosférico asociado a la surgencia costera. Aunque esta estimación requiere futuras validaciones mediante observaciones oceanográficas independientes, constituye una primera cuantificación del posible impacto de la variación direccional del viento sobre el sistema de afloramiento regional.

La importancia del hallazgo trasciende el valor numérico de la tendencia detectada. La surgencia costera representa uno de los principales mecanismos de fertilización natural del ecosistema marino del Caribe suroriental, condicionando procesos biogeoquímicos, productividad primaria y disponibilidad de recursos pesqueros. En consecuencia, cualquier modificación persistente en los factores que controlan su intensidad merece atención desde una perspectiva climática, ecológica y socioeconómica.

Asimismo, este análisis amplía una línea de investigación iniciada previamente con la formulación de índices de surgencia inducida por el viento para la región nororiental de Venezuela. Mientras aquellos trabajos se centraron en la caracterización de la intensidad potencial del afloramiento, los resultados presentados aquí incorporan una dimensión adicional: la evolución temporal de la orientación del viento y sus implicaciones sobre la eficiencia geométrica del mecanismo de surgencia.

Este estudio constituye el primer producto de investigación desarrollado en el marco del Observatorio ENSO · Caribe Oriental, iniciativa científica impulsada por la Academia de GeoHistoria del Estado Sucre con el objetivo de consolidar capacidades regionales de monitoreo climático y oceanográfico mediante el uso de datos abiertos, herramientas reproducibles y metodologías accesibles para la comunidad académica y la ciudadanía interesada.

Alcance del estudio

Los resultados aquí presentados corresponden a un papel de trabajo en fase de discusión técnica. Su objetivo principal es documentar una señal climática emergente observada en datos de reanálisis atmosférico y promover la evaluación independiente de los resultados por parte de investigadores, especialistas y lectores interesados.

Referencias

Contreras, R. J. (2026). Variación sostenida de la dirección del viento y su relación con la surgencia costera en el nororiente de Venezuela (2015–2026). Observatorio ENSO · Caribe Oriental. Academia de GeoHistoria del Estado Sucre. Disponible en: https://rommeljose.github.io/Observatorio_ENSO/publicaciones/viento-surgencia/

Aparicio Castro, R., & Contreras, R. J. (2003). Índices de surgencia costera inducida por el viento para la región nororiental de Venezuela. En P. Fréon & J. Mendoza (Eds.), La sardina (Sardinella aurita), su medio ambiente y explotación en el oriente de Venezuela (pp. 207–232). IRD Éditions, París. Disponible en: https://figshare.com/articles/online_resource/Indices_de_surgencia_costera_inducida_por_el_viento_para_la_region_nororiental_de_Venezuela/5660704

Observatorio ENSO · Caribe Oriental. (2026). Portal de monitoreo climático y oceanográfico para el Caribe Oriental. Academia de GeoHistoria del Estado Sucre, Venezuela. Disponible en: https://cubagua.tail626693.ts.net:8443/


Nota personal. Algunas investigaciones nacen de preguntas simples y terminan ocupando muchas horas de trabajo, revisión de datos y verificación estadística. Detectar una señal climática persistente donde antes solo existían indicios constituye, por sí mismo, una recompensa intelectual suficiente para justificar el esfuerzo.

lunes, 1 de junio de 2026

¿Por qué nuestras costas gozan de esta producción tan abundante de pescado?

¿Por qué nuestras costas gozan de esta producción tan abundante de pescado?

Una mirada desde la física oceanográfica, la geografía y nuestra historia cumanesa.

La respuesta corta a la abundancia que ha alimentado a Cumaná desde los tiempos de Lope de Las Varillas y Diego Fernández de Serpa proviene de una sincronía perfecta: nuestra posición geográfica, la fuerza de los vientos y la dinámica oculta del mar. Sin embargo, la explicación física detrás de nuestra buena fortuna revela un delicado equilibrio climático global.

El Motor Secreto: La Surgencia Costera

El nororiente venezolano, y de manera muy especial el eje del Golfo de Cariaco y la Península de Araya, es el escenario de uno de los fenómenos oceanográficos más potentes del planeta: la surgencia o afloramiento costero.

Los vientos Alisios del noreste, al soplar de forma sostenida y paralela a nuestra línea de costa, empujan las capas de agua superficiales de la superficie del mar hacia el norte debido al efecto de la rotación terrestre (Fuerza de Coriolis). Para llenar ese vacío físico que deja el agua desplazada, las masas de agua profundas —que son frías, densas y están cargadas de nitratos, fosfatos y silicatos acumulados en el fondo marino— se ven obligadas a ascender hacia la superficie iluminada por el sol.

Donde Florece Nuestra Buena Suerte

Al recibir luz solar, estos nutrientes profundos desencadenan una explosión inmediata de vida microscópica: el fitoplancton se multiplica de forma masiva, sirviendo de alimento al zooplancton y este, a su vez, a los inmensos cardúmenes de sardinas y peces pelágicos que pueblan nuestras costas. Aquella "moneda de cambio" que en 1569 sirvió a los soldados de Serpa para pagar a los mercaderes caribeños no era una casualidad biológica; era el resultado de este motor físico impulsado por la atmósfera.

Monitoreando el Pulso de Nuestro Mar en Tiempo Real


Interfaz del nuevo Observatorio ENSO - Caribe Oriental, operando desde nuestros servidores locales en Cumaná. Una herramienta de tecnología soberana para entender cómo los macrociclos globales afectan nuestra temperatura y pesca local.


Un Equilibrio Delicado Frente al Cambio Global

Sin embargo, este motor de abundancia no es estático. Está íntimamente acoplado a las variaciones del acoplamiento océano-atmósfera en el Pacífico y el Atlántico. Cuando fenómenos como El Niño o La Niña (ENSO) alteran la intensidad de los vientos globales, la surgencia costera en nuestro golfo puede debilitarse o intensificarse, cambiando drásticamente la temperatura del agua, el régimen de lluvias locales y la disponibilidad de la pesca tradicional.

Es allí donde la geohistoria se une con el silicio: el Observatorio ENSO nace precisamente para traducir la complejidad de las redes de boyas oceánicas globales y ponerlas al servicio de nuestro contexto geográfico, garantizando que el conocimiento de nuestras aguas sea un recurso soberano y vivo.

Te invito a explorar las métricas actuales del fenómeno y seguir el pulso de nuestras costas en:

Visitar el Observatorio ENSO ➔


📜 Anexo Documental: El Registro de la Fundación

Fuentes primarias y recopilaciones que sostienen la geohistoria de la Nueva Córdoba (Cumaná, 1569).

Para los investigadores y apasionados de la crónica regional, la abundancia descrita en este artículo no forma parte de un mito fundacional; está rigurosamente asentada en los textos que los testigos presenciales enviaron a la Corona Española. El trueque de la sal y el pescado seco constituyó el motor económico de subsistencia ante la ausencia de metales preciosos en la provincia.

Fragmento de la «Relación de la expedición de Diego Fernández de Serpa» — Lope de Las Varillas:
«...envió el Gobernador a las dichas salinas [de Araya] y pesquería un capitán con 12 soldados y 4 caciques con 300 indios; metiéronse en 8 días en 3 navíos más de 4000 fanegas de sal y más de 2000 arrobas de pescado seco, lo cual en este tiempo con mucha facilidad se pescó...»

Este embarque de 2.000 arrobas de pescado seco (unos 23.000 kilogramos) y las 4.000 fanegas de sal fue entregado a los transportistas y marinos de la flota. Las Varillas puntualiza en el manuscrito original que los dueños de las embarcaciones «fueron contentos, por la ganancia que de ello en Sancto Domingo se les seguía», demostrando el altísimo valor comercial de la producción de nuestro golfo en las Antillas Mayores.

Fuentes Bibliográficas e Historiográficas Clave:

  • Archivo General de Indias (Sevilla): Documentación epistolar y mapas de la gobernación de la Nueva Andalucía.
  • Fray Pedro de Aguado: Recopilación Historial (Crónicas detalladas de las primeras incursiones y dinámicas de poblamiento en el oriente venezolano).
  • Fray Bernardo Ojer: Análisis demográfico e inventarios de armas, registrando el paso de revista de 280 hombres de armas y pobladores (pág. 255).
  • Acta de la Repoblación de la Nueva Córdoba: Fechada el 24 de noviembre de 1569, recopilada por Marcano (1956).

jueves, 28 de mayo de 2026

Contraste narrativa oficial vs. la incertidumbre estructural

🚇 TÚNEL DE TRASVASE “GUAMACÁN”

Contraste  narrativa oficial vs. la incertidumbre estructural
Mayo 28 de 2026

El presente análisis contrasta las declaraciones oficiales recientes sobre la rehabilitación del túnel Guamacán con criterios de ingeniería de túneles, antecedentes del sistema Turimiquire–Cumaná y la incertidumbre aún existente sobre el estado del tramo central.

1. ¿Qué informa oficialmente la Gobernación?

Se reportan trabajos de sostenimiento mediante estructuras metálicas (“costillas”), mallas de refuerzo, perforación de obstrucciones y labores desde ambos portales del túnel. También se mantiene un esquema de contingencia con camiones cisterna y recuperación parcial de estaciones hidráulicas.

2. Contraste técnico

Desde el punto de vista de la ingeniería subterránea, estas acciones son compatibles con una estabilización de emergencia; como ya lo habíamos reportado en: Guamacán: 5 km de incógnita bajo la montaña " . No obstante, no equivalen automáticamente a una rehabilitación estructural integral del túnel. Las “costillas” metálicas suelen emplearse para sostener zonas localmente inestables o colapsadas mientras se define una solución permanente .

3. El problema técnico aún no resuelto

Usando los avances previamente informados (2.650 m desde Turimiquire y 5.480 m desde Periquito), aún podría existir un segmento central cercano a 5 km cuya condición estructural continúa siendo incierta. La ausencia de cronograma definitivo sugiere que la magnitud real del daño aún podría estar en evaluación.

  • Posibles acumulaciones de agua, sedimentos o lodo.
  • Convergencias del túnel por presión litostática.
  • Incertidumbre sobre la estabilidad del macizo rocoso.
  • Ausencia pública de datos instrumentales completos.

4. Conclusión técnica

La intervención anunciada parece técnicamente coherente como respuesta de emergencia; sin embargo, todavía no existen elementos públicos suficientes para concluir que el túnel haya recuperado una estabilidad estructural de largo plazo. Guamacán debe interpretarse como un problema de infraestructura crítica acumulada, donde el restablecimiento del flujo de agua no necesariamente equivale a una rehabilitación definitiva.

📌 Documento técnico-divulgativo. Elaborado a partir de declaraciones públicas, antecedentes del sistema Turimiquire–Cumaná y criterios de ingeniería de túneles.

martes, 26 de mayo de 2026

Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne

Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne | Rommel Contreras
logos-contexto

Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne

El LLM como nuevo intento de Babel (y su fracaso silencioso)
Rommel José Contreras Gaspar
Físico · Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES)
Cumaná, Venezuela · Mayo de 2026

1. Introducción: Lo ausente en la arquitectura tensorial

He dedicado los últimos seis meses a estudiar los modelos lingüísticos de gran escala (LLM: Large Language Models), midiendo sus niveles de perplejidad y programando interfaces para comunicarme con ellos. No soy un ingenuo en materia tecnológica, pero tampoco un ingeniero informático o computista; me defino, rigurosamente, como un físico. Desde esta perspectiva, puedo reconocer aquellas tecnologías que impactarán de forma profunda en la estructura social, tal como ocurrió en su momento con el advenimiento de la radio, la televisión en blanco y negro —y posteriormente a color—, la masificación de las computadoras personales en la década de los ochenta y, más recientemente, la ubicuidad de la telefonía celular. En la actualidad, reconozco y comprendo con precisión matemática los elementos que constituyen un modelo lingüístico de gran escala: billones de parámetros agrupados en vectores y matrices (tensores), funciones de pérdida y algoritmos de gradiente descendente. Sin embargo, poseo igual certeza sobre aquello que no habita en su interior.

Y es, precisamente, esa profunda ausencia la que me inquieta.

Un modelo de lenguaje de gran escala es, en esencia, un compresor estadístico del lenguaje humano. Durante su fase de entrenamiento, los parámetros de su red se ajustan dinámicamente para minimizar la perplejidad, entendida esta como la métrica que cuantifica la incertidumbre o el grado de dispersión del modelo al predecir el siguiente token dentro de una secuencia determinada. Estos sistemas operan sobre un corpus masivo de texto previamente fragmentado en tokens, las unidades mínimas de procesamiento que emplea la arquitectura (las cuales abarcan palabras, segmentos de estas, números o caracteres individuales).

El resultado de este despliegue técnico es una red neuronal artificial que ha interiorizado regularidades sintácticas, semánticas y factuales distribuidas en la información suministrada durante su desarrollo. Este conocimiento factual y relacional queda congelado en los pesos de la estructura tensorial interna del modelo al concluir el entrenamiento. Dicha condición solo puede ser alterada mediante procesos de reentrenamiento o ajuste fino (fine-tuning), los cuales modifican las cualidades operativas del modelo, alterando su comportamiento contextual y su base de conocimientos.

Para ilustrar este fenómeno, se puede recurrir a una analogía clarificadora: los LLM operan como un oráculo que contiene una vasta cantidad de información, pero que no sabe que la sabe. En sus respuestas no subyace rasgo alguno de conciencia o intencionalidad; se trata exclusivamente de un entramado de correlaciones estadísticas numéricas y vectoriales.

En la actualidad, se ha generalizado la tendencia de interactuar con los LLM como si fuesen interlocutores válidos, asistentes cognitivos o, incluso, entidades cercanas. Confieso que yo mismo les he agradecido por ciertos resultados e, inadvertidamente, he formulado instrucciones precedidas por un tímido «por favor». Esta reacción deriva del hecho de que los LLM emulan la conversación y ejecutan traducciones de alta fidelidad dentro de la aparente intimidad de la relación humano-máquina: proyectan la ilusión de comprender. Asimismo, esta simulación de entendimiento se despliega de manera universal, sin distinciones de clase social, raza, género, credo o jerarquía.

«En el tiempo de la inteligencia artificial no podemos olvidar que para salvar lo humano hacen falta la poesía y el amor»
— Papa Francisco, Dilexit Nos (2024), sección 20.

Al respecto, el Papa Francisco señalaba en su encíclica Dilexit Nos (2024): «En el tiempo de la inteligencia artificial no podemos olvidar que para salvar lo humano hacen falta la poesía y el amor», denegando explícitamente tales facultades a los sistemas artificiales. Por su parte, la encíclica teórica Magnifica Humanitas de León XIV ha precisado que dicha simulación es ontológicamente vacía, puesto que carece de la base material de la carne, de la inserción en la historia viva y del cuarto atributo divino fundamental: la bondad amorosa.

2. La utopía de la lengua perfecta y el reduccionismo extractivo

Un texto fundamental en mi biblioteca es La búsqueda de la lengua perfecta de Umberto Eco. En dicha obra se presenta un examen erudito sobre el artefacto comunicativo humano por excelencia: la lengua. De acuerdo con el análisis de Eco, la noción de una lengua perfecta como utopía racional remite invariablemente al relato bíblico de Babel:

«El Génesis recupera, y de manera muy explícita, el tema lingüístico en 11, 1 y ss. Después del Diluvio, "toda la tierra tenía un solo lenguaje y unas mismas palabras", pero la soberbia llevó a los hombres a querer competir con el Señor construyendo una torre que llegara hasta el cielo. El Señor, para castigar su orgullo e impedir la construcción de la torre, decide: "¡Ea!, pues, bajemos y una vez allí confundamos su habla, de modo que unos no comprendan el lenguaje de los otros… Por esto se la llamó con el nombre de Babel, porque allí confundió Yahvé el habla de toda la tierra, y de allí los dispersó Yahvé sobre la superficie de toda la tierra".

Frente a este escenario, cabe preguntarse: ¿cuál habría sido el diagnóstico de Eco? Con total seguridad, Eco habría formulado una objeción epistemológica severa. El LLM no representa una síntesis armónica o un diálogo entre culturas, sino una máquina extractiva y hegemónica. Los datos de entrenamiento están condicionados por una marcada asimetría en favor del idioma inglés y los sesgos culturales inherentes al norte global, los cuales quedan inscritos de forma permanente en los pesos vectoriales de la red neuronal. La diversidad lingüística, cuando es procesada por el modelo, tiende a ser tratada como una desviación marginal respecto de una norma estadística implícita. El LLM no preserva la alteridad del habla; la aplana y la encapsula dentro de una matriz de probabilidades.

Para Eco, por consiguiente, el LLM no significaría la resolución del trauma de Babel, sino su reconfiguración bajo una lógica de colonialismo digital. Aquellos sectores desprovistos de infraestructura tecnológica y acceso a estos servidores no sufren la dispersión descrita en el Génesis, sino una exclusión estructural del nuevo orden informacional. La torre contemporánea se eleva sobre centros de datos cerrados, pero sus visitantes no encuentran en la cima la trascendencia divina ni la presencia del otro; solo hallan el reflejo de sus propias proyecciones estadísticas.

3. Las encíclicas de la era digital y la predictibilidad del corazón

Aunque la ausencia física de Eco interrumpe el diálogo directo, otras perspectivas de relevancia ética han abordado las implicaciones existenciales del mito de Babel en la contemporaneidad. Las declaraciones de la Iglesia católica, específicamente las advertencias del Papa Francisco y las elaboraciones teóricas de León XIV, convergen en la necesidad de preservar la integridad de la persona humana frente al reduccionismo técnico, advirtiendo sobre los peligros de la autosuficiencia prometeica y exhortando a un retorno a la dimensión cordial del ser.

«Babel revela así el límite de toda construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo humano y de su pretensión de autosuficiencia, sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios».

En el esquema antropológico de Francisco, el corazón no remite a una metáfora sentimental, sino al espacio ontológico de la autenticidad radical, «el lugar de la sinceridad, donde no se puede engañar ni disimular». A partir de esta premisa, introduce una tesis de honda relevancia filosófica: «El algoritmo en acto en el mundo digital muestra que nuestros pensamientos y lo que decide la voluntad son mucho más "estándar" de lo que creíamos. Son fácilmente predecibles y manipulables. No así el corazón».

El LLM es, por definición constitutiva, un constructo algorítmico: regular, predecible y sujeto a manipulación estadística. Su producción lingüística refleja la media aritmética de un corpus histórico; representa la hegemonía de la repetición. Por el contrario, el corazón humano representa la sede de la singularidad, la libertad y el acontecimiento impredecible. No es susceptible de ser reducido por procesos de compresión estadística porque constituye el espacio de la decisión existencial y de la gracia.

El LLM genera textos plausibles, sintácticamente impecables y coherentes en el plano formal. Sin embargo, carece de autoconciencia, intencionalidad y capacidad afectiva. Al no poseer una subjetividad («yo»), se encuentra impedido para reconocer al prójimo. Carece de una dimensión interna que le permita transcender hacia el exterior. Dilexit Nos concluye con una advertencia severa: «Lo que ningún algoritmo podrá albergar será, por ejemplo, ese momento de la infancia que se recuerda con ternura y que, aunque pasen los años, sigue ocurriendo en cada rincón del planeta».

4. La amnesia estructural y la condición incorpórea

Es preciso realizar una precisión de carácter puramente técnico. Un modelo lingüístico de gran escala no es una réplica funcional del cerebro humano; es un compresor estadístico de alta dimensionalidad. Durante su adiestramiento, la optimización matemática persigue la reducción de la perplejidad: un valor numérico bajo indica que el sistema ha maximizado la probabilidad de acierto al predecir el término subsiguiente. Sin embargo, es imperativo distinguir epistemológicamente entre la predicción de secuencias tokenizadas y el acto de la comprensión; y este último se sitúa, asimismo, a una distancia insalvable de la experiencia del amor.

Independientemente de su capacidad de cómputo, un LLM constituye un sistema regido por una amnesia estructural. Su base de conocimiento factual está estrictamente limitada por su fecha de corte informacional; ignora la totalidad de los acontecimientos históricos acaecidos con posterioridad a dicho límite. Si bien es factible integrar nuevos flujos de datos mediante técnicas de ajuste fino (fine-tuning) o estrategias de aprendizaje en contexto (in-context learning), el sistema no altera su naturaleza fundamental: permanece como un oráculo de datos pretéritos. El modelo no experimenta el devenir temporal; lo registra. No contempla el porvenir; realiza extrapolaciones probabilísticas sobre él. Carece de la facultad de recordar a través de la melancolía y es ajeno a la dimensión ética del olvido y del perdón.

Este factor resulta determinante: el LLM carece de existencia corpórea («carne»). No posee un ciclo vital biológico, no se ha desarrollado en el seno de una comunidad histórica, ni ha experimentado el sufrimiento o el afecto. Su competencia lingüística es un producto matemático, no un idioma internalizado mediante el vínculo primordial con una figura materna. El sistema cuenta con la capacidad de articular declinaciones verbales en lenguas indígenas americanas, pero no ha adquirido dicho saber de la tradición oral familiar; puede reproducir la expresión «te amo» en centenares de idiomas, pero permanece ajeno a la vivencia existencial del amor.

5. El simulacro del entendimiento y las conclusiones del espejo

Las consideraciones precedentes conducen de forma natural a la tesis central de este texto. Ante la fascinación superficial que ejercen las arquitecturas de inteligencia artificial —esa percepción de haber alcanzado una unificación lingüística y un entendimiento universal— se vuelve indispensable recuperar las lecciones que, desde disciplinas distintas, nos han legado Umberto Eco y el Papa Francisco.

Semejanza aparenteDiferencia profunda
El LLM permite hablar en muchas lenguas.No habita ninguna. No tiene lengua materna, solo correlaciones estadísticas.
El LLM parece entender.No comprende; predice. No hay intencionalidad, solo plausibilidad.
El LLM unifica el acceso al conocimiento.Congela el conocimiento en el pasado. Es un oráculo con amnesia, no un interlocutor vivo.
El LLM simula empatía.No siente. No hay amor, no hay ternura, no hay corazón. (cf. Dilexit Nos, sección 20)
El LLM promete entendimiento universal.Ofrece comunicación sin encuentro. Hablamos con la máquina, no con el otro.

En el relato bíblico de Babel, los seres humanos perdieron la capacidad de comprenderse mutuamente. Bajo el paradigma del LLM, los individuos logran comunicarse con la máquina, pero a costa de diluir el vínculo intersubjetivo. El dispositivo técnico nos enfrenta a un espejo estadístico que nunca nos devuelve una auténtica alteridad.

6. Coda final (a manera de confesión)

Escribo estas reflexiones desde la plena lucidez de quien interactúa de manera cotidiana con estas herramientas. Utilizo los modelos lingüísticos de gran escala para tareas de transcripción, desarrollo de código, optimización de algoritmos y exploración conceptual. Es precisamente debido a mi experiencia directa en el entrenamiento, configuración y convivencia técnica con estas arquitecturas que considero imperativo señalar con urgencia sus límites infranqueables: aquellas dimensiones que, hasta el presente, les están constitucionalmente vedadas.

Existen parcelas fundamentales de la condición humana que no pueden ser delegadas al automatismo de una predicción estadística. Es a través de la complejidad de nuestras diferencias y de la opacidad de nuestros desencuentros como afirmamos nuestra existencia en libertad. Si la civilización opta por un rumbo distinto, omitiendo la regulación ética y el control responsable de la inteligencia artificial, habremos edificado la estructura técnica más alta de la historia. Sin embargo, al alcanzar la cúspide, constataremos la más absoluta soledad. No encontraremos allí presencia alguna; únicamente hallaremos el eco de nuestras propias palabras, reverberando en el vacío.

Rommel José Contreras Gaspar
Físico · Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES)
Cumaná, Estado Sucre, 26 de mayo de 2026
Ensayo original · Publicado bajo licencia de divulgación académica.
📄 Descargar ensayo completo (PDF)

“Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne” — Rommel Contreras (2026)

domingo, 24 de mayo de 2026

Guamacán: 5 km de incógnita bajo la montaña

🚇 TÚNEL DE TRASVASE "GUAMACÁN"
Actualizado al día 24 de mayo 2026

😳🤔 𝐀ú𝐧 𝐧𝐨 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐪𝐮é 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 se encuentrán 𝐚𝐩𝐫𝐨𝐱𝐢𝐦𝐚𝐝𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 ~5 𝐤𝐦 𝐝𝐞𝐥 𝐭ú𝐧𝐞𝐥 𝐆𝐮𝐚𝐦𝐚𝐜𝐚𝐧.

Si tomamos los datos proporcionados en la noticia anexa como progresiones lineales dentro del mismo eje del túnel (asumiendo que los 2.650 m y 5.480 m son avances desde extremos opuestos hacia el centro):

  • Longitud total conocida del túnel (Guamacán):13.200 metros
  • Avance desde el portal de entrada (Turimiquire): 2.650 m
  • Avance desde el portal de salida (Periquito): 5.480 m
  • 📐 Suma de avances: 2.650 m + 5.480 m = 8.130 metros

📐 𝐂á𝐥𝐜𝐮𝐥𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐫𝐚𝐦𝐨 𝐬𝐢𝐧 𝐞𝐱𝐩𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫:

13.200 m (Total) − 8.130 m (Avances en ambos extremos) = 5.070 metros ⛰️

⛏️ 𝐑𝐞𝐬𝐩𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐚𝐥 𝐏𝐞𝐫𝐟𝐢𝐥 𝐞𝐬𝐪𝐮𝐞𝐦á𝐭𝐢𝐜𝐨:

🧨 ¿Por qué ese tramo está "sin explorar" y cuál es su condición aproximada?

  • 🔻 Falta de ventilación natural: En el sector central (> 5 km de profundidad), el aire es irrespirable (CO₂, posible radón, polvo acumulado).
  • 💧 Potencial estancamiento de agua o lodo: Sin bombeo activo, filtraciones pueden haber generado grandes bolsones.
  • ⛰️ Presión litostática extrema: Bajo 1.200 m de roca (≈ entre 16 y 32 MPa), el túnel puede haber sufrido convergencias o derrumbes diferidos.
  • 📡 Sin instrumentación remota: Los sensores sólo se instalaron cerca de los frentes; la zona media es una "caja negra" geotécnica.
  • ⚠️ Riesgo de colapso o gases tóxicos: Entrar sin un plan especializado implica peligro de muerte. Por eso se declara "sin explorar".

📌 𝐍𝐨𝐭𝐚: La razón no es negligencia, sino seguridad industrial y geotécnica. Entrar a esa zona central sin un plan de ventilación, desagüe y monitoreo sería enviar un equipo a una muerte casi segura (por gases o derrumbe). Cualquier informe oficial que diga "se desconoce la condición del tramo central" es, paradójicamente, el informe más honesto y profesional que pueden dar. Además está la obstrucción aún sin resolver... (pero pudiera también existir negligencia ¿? o falta de apoyo desde el gob. central ). 30 años sin haber emprendido los correctivos suficientes y necesarios nos condujeron a esto


📰 𝐍𝐨𝐭𝐢𝐜𝐢𝐚 𝐅𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞 🔗 facebook.com - Fuente de redes sociales 📅 fecha: 24 de mayo

🗣️💦 La gobernadora del estado Sucre Jhoanna Gabriela Carrillo Malavé a través de sus redes sociales informa:

"Desde el primer día, el Ministerio de Obras Públicas ha avanzado firmemente en la rehabilitación del túnel Guamacán. A la fecha, ya se cuentan con 3.5 kilómetros de iluminación continua, se han removido más de 2,000 metros cúbicos de sedimentos y se perforaron con éxito los primeros 7 metros de la obstrucción principal. ¡Día a día, el trabajo no se detiene!"
Juan Carlos Briceño

📝 Transcripción oficial de la declaración:

“Desde el día 1 avanzamos con paso firme en la rehabilitación del túnel Guamacán. Los Frentes de Trabajo reportan un progreso histórico en ambos extremos de la obra. En el portal de entrada, la intervención ya abarca desde el metro cero hasta los 2650 metros, mientras que el portal de salida se han desplegado hasta la progresiva 5.480. En total, 3.5 kilómetros cuentan con iluminación continua, 5.700 metros de manga se han instalado y más de 2.000 metros cúbicos de sedimentos se han removido. Además, se han perforado con éxito los primeros 7 metros de la obstrucción principal. Día a día, el trabajo no se detiene. Seguimos venciendo obstáculos.”

📌 Contexto: Este material forma parte del archivo documental sobre la crisis hídrica de Cumaná y el Sistema Turimiquire en 2026.

🚇 TÚNEL DE TRASVASE "GUAMACÁN" Croquis estructural · Tramo central sin explorar

⛏️ Perfil esquemático — basado en avances reportados (Turimiquire → 2.650 m | Periquito → 5.480 m) y longitud total estimada ~13.200 m
🚪 ENTRADA (Turimiquire) ⚙️ ZONA CENTRAL • SIN EXPLORAR ⚠️ 🚪 SALIDA (Periquito)
Avance entrada (2.650 m)
Avance salida (5.480 m)
TRAMO SIN EXPLORAR ≈ 4.450 – 5.070 m
✏️ Croquis explicativo: El túnel cruza la serranía de Turimiquire. Los avances conocidos suman 8.130 m, dejando un sector intermedio de ~4.450 a 5.070 metros sin explorar (geología, derrumbes, acumulación de gases o agua). La línea central se representa con patrón de interrogación.

📐 Longitud total estimada

≈ 13.200 m
(13.2 km) · Fuentes topográficas

⬅️ Avance ENTRADA (Turimiquire)

2.650 m
Progresiva desde el portal oeste

➡️ Avance SALIDA (Periquito)

5.480 m
Progresiva desde el portal este

⚠️ TRAMO INTERNO SIN EXPLORAR

~4.450 - 5.070 m
🔍 Estado: Desconocido (sin instrumentación / acceso)
🧱 Croquis basado en datos de campo + informes técnicos | Zona central (~4.450 - 5.070 m) permanece SIN EXPLORAR estructuralmente.

domingo, 10 de mayo de 2026

Las inteligencias artificiales alucinan

 𝙇𝙖 𝙄𝘼 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙚 𝙖𝙘𝙚𝙡𝙚𝙧𝙖𝙧 𝙚𝙡 𝙥𝙚𝙣𝙨𝙖𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤, 𝙥𝙚𝙧𝙤 𝙩𝙤𝙙𝙖𝙫í𝙖 𝙣𝙤 𝙨𝙪𝙨𝙩𝙞𝙩𝙪𝙮𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙚𝙣𝙨𝙖𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙘𝙧í𝙩𝙞𝙘𝙤 [RJCG].


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⚠️ Es una de las razones —entre otras de mayor peso—, por las que tengo ganas de llamar a mi sistema experimental de IA: “𝕃𝕒𝕓𝕠𝕣𝕒𝕥𝕠𝕣𝕚𝕠 𝕕𝕖 𝕀𝔸: 𝔹𝕒𝕔𝕙𝕚𝕝𝕝𝕖𝕣 ℤ𝕖𝕣𝕡𝕒🤔
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No me refiero a ciencia ficción. En IA, “alucinación” significa que el sistema responde con seguridad sobre algo… aunque sea falso, incompleto o directamente inventado.

A veces son extravagantes en sus conclusiones, intentan responder aunque no sepan realmente la respuesta, y suelen proyectar una imagen de “omnisciencia”: parecen saber de todo —o al menos pretenden saberlo—. Pero no siempre distinguen bien entre lo probable y lo verdadero.

Además, son susceptibles a problemas bastante humanos: confabulación (rellenar vacíos con información plausible), sesgos, errores de contexto, exceso de confianza, e incluso una especie de “memoria imaginaria”, donde mezclan hechos ciertos con inferencias dudosas.

Lo fascinante es que, aun con esas limitaciones, son extraordinariamente útiles… siempre que se usen con criterio. Una IA no reemplaza el juicio humano: funciona mejor como un copiloto intelectual, no como un oráculo.

La regla de oro sigue siendo la misma: si una respuesta importa de verdad —científica, médica, histórica o técnica—, hay que verificarla.

La IA es extraordinaria condensando y organizando saberes; en eso posee una capacidad difícil de igualar. El problema no es cuánto “sabe”, sino cómo usa e interconecta ese conocimiento: ¿cómo emplea el contexto de lo que conoce para analizar algo nuevo y responder con criterio?

Y es precisamente allí —en el uso del contexto— donde aparece su mayor debilidad: la ausencia de juicio humano.

La IA no siente (al menos todavía no). Sería relativamente sencillo programarle un simulacro de emociones o un “falso sentimiento”, pero eso no equivale a experimentar miedo, duda, empatía o responsabilidad moral.

Le falta algo que, siguiendo el cogito cartesiano (pienso, luego existo), parece esencial en nosotros: la conciencia de sí como sujeto pensante. Las IA no existen —hasta ahora— como entes conscientes que piensan sobre su propio pensamiento; operan más bien como sistemas de inferencia probabilística.

Y aquí hay algo importante: un modelo de lenguaje (la categoría a la que pertenece la mayoría de las IA que usamos) no “sabe” las cosas del modo en que sabe un humano. Por potente que sea, funciona como una especie de sistema con amnesia estructural: conoce muchísimo del mundo… pero solo hasta la fecha de su entrenamiento, salvo que se conecte a fuentes externas.

Los LLM (Large Language Models), en esencia, son compresores estadísticos del lenguaje humano: han aprendido patrones inmensos de texto y calculan cuál es la siguiente idea, frase o relación más probable. Eso los hace brillantes muchas veces… pero también susceptibles a errores, alucinaciones y excesos de confianza.


Foto: Tomada del Facebook de LGGB

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