martes, 15 de septiembre de 2026

El mapa invisible que dejan los terremotos

El terremoto de La Guaira, contado con mapas de «empujones»

Esfuerzos de Coulomb y la secuencia sísmica de La Guaira
Material divulgativo basado en el análisis exploratorio de cambio de esfuerzo de Coulomb para el doblete sísmico de La Guaira del 24 de junio de 2026.

Cuando ocurre un terremoto, la historia no termina cuando dejan de llegar las ondas sísmicas. La ruptura modifica el estado de esfuerzos de la corteza alrededor de la falla: en algunos lugares aumenta la tendencia a deslizar y en otros disminuye.

Una forma de estudiar ese cambio es mediante el cambio de esfuerzo de Coulomb, o ΔCFS.

ΔCFS = Δτ + μ′Δσn

En términos sencillos, ΔCFS intenta responder una pregunta: ¿el terremoto dejó una determinada superficie de falla más cerca o más lejos de deslizar?

Una advertencia importante: un mapa de ΔCFS no es una fotografía directa del esfuerzo dentro de la Tierra. Es el resultado de un modelo físico que depende de la geometría de las fallas, el deslizamiento adoptado, la profundidad, el módulo de corte y el coeficiente de fricción efectivo, entre otros parámetros.

1. La idea fundamental: cargar y descargar

Imaginemos una grieta en un bloque de material que estamos deformando lentamente. Alrededor de ella no todos los puntos responden de la misma manera. Hay regiones donde el campo de esfuerzos favorece el deslizamiento y otras donde lo dificulta.

En nuestros mapas utilizamos la convención:

  • Rojo: incremento positivo de ΔCFS; favorece el deslizamiento según la geometría receptora considerada.
  • Azul: ΔCFS negativo; reduce esa tendencia y constituye una «sombra de Coulomb».
Esquema conceptual del cambio de esfuerzo de Coulomb y patrón de mariposa
Figura 1. Esquema conceptual del cambio de esfuerzo de Coulomb. La ruptura redistribuye el campo de esfuerzos: algunas regiones quedan cargadas y otras relajadas. La geometría produce el conocido patrón aproximadamente bilateral que suele denominarse «mariposa».

La imagen conceptual ayuda a entender algo que será importante más adelante: un tramo de falla no puede interpretarse solamente mirando lo que ocurre exactamente sobre la línea de falla. El campo de esfuerzos cambia también en el volumen que la rodea.

2. El primer terremoto: M7,2

El primer evento del doblete fue un terremoto de magnitud aproximadamente M7,2. El cálculo del cambio de esfuerzo permite preguntar qué regiones situadas alrededor de su ruptura quedaron favorecidas o desfavorecidas para un posible deslizamiento posterior.

El resultado obtenido con la formulación de Okada muestra un rasgo particularmente interesante: hacia el este aparece una región de incremento positivo de ΔCFS que alcanza la vecindad espacial del segundo evento, el M7,5.

Mapa Okada del cambio de esfuerzo de Coulomb producido por el terremoto M7.2
Figura 2. Cambio de esfuerzo de Coulomb calculado mediante el método de Okada para el M7,2. El patrón muestra regiones de incremento positivo y negativo alrededor de la ruptura. El segundo evento se encuentra en la dirección donde aparece una contribución positiva del campo calculado.

Esto es interesante desde el punto de vista físico, pero debe interpretarse con cuidado.

El ΔCFS estático no demuestra que el M7,2 haya «disparado» al M7,5. A una separación del orden de 150 km, el cambio estático calculado es pequeño. La posibilidad de una interacción dinámica mediante las ondas sísmicas sigue siendo una hipótesis físicamente importante y distinta.

Por tanto, el mapa de Coulomb aporta principalmente información sobre la geometría de la redistribución de esfuerzos, no una prueba aislada del mecanismo de disparo del segundo terremoto.

3. Dos modelos para mirar el mismo problema

En el análisis se utilizaron dos formulaciones para calcular la transferencia de esfuerzos: una aproximación basada en el medio elástico infinito de Kelvin y la formulación de Okada para un semiespacio elástico con superficie libre.

Comparación entre las formulaciones de Kelvin y Okada
Figura 3. Comparación conceptual entre las dos formulaciones utilizadas. Kelvin representa un medio elástico infinito; Okada incorpora una superficie libre y resulta particularmente útil para evaluar el campo cerca de la superficie terrestre y de la falla.

La diferencia no significa que existan dos Tierras distintas. Son dos representaciones matemáticas del mismo problema físico con diferentes condiciones de contorno.

El cálculo de Okada es especialmente importante en este estudio porque permite tratar explícitamente la superficie libre y evaluar el campo próximo a las estructuras de falla.

4. El mismo escenario con la aproximación de Kelvin

La solución de Kelvin reproduce el patrón general del campo, aunque con diferencias importantes respecto al semiespacio de Okada, especialmente cerca de la superficie y de la zona de ruptura.

Mapa Kelvin del cambio de esfuerzo de Coulomb
Figura 4. Campo de ΔCFS calculado con la aproximación de Kelvin. El patrón general de carga y descarga puede reconocerse, pero la comparación con Okada muestra por qué las condiciones de contorno importan al estudiar regiones próximas a la superficie y a la falla.

La comparación de ambos resultados es útil porque evita interpretar una característica del cálculo como si fuera necesariamente una propiedad observada de la Tierra.

5. El tramo tranquilo: ¿barrera cargada o sombra de Coulomb?

Uno de los rasgos más interesantes del doblete es un tramo intermedio de la estructura de falla donde la actividad de réplicas es relativamente escasa. En el análisis exploratorio se planteó una pregunta sencilla:

¿ese tramo está «trabado» y acumulando esfuerzos, o está en una región de sombra producida por sus vecinos?

Para examinar esta posibilidad se realizó una prueba particularmente útil: se calculó el cambio de esfuerzo considerando dos escenarios, uno en el que el tramo intermedio participa con el deslizamiento adoptado del modelo y otro en el que se elimina ese deslizamiento.

Esquema de la sombra de Coulomb producida por los segmentos vecinos
Figura 5. Esquema de la prueba del tramo intermedio. La idea es separar el efecto del propio tramo del efecto producido por las rupturas vecinas.

El resultado es notable: el signo negativo de ΔCFS en el tramo intermedio persiste en ambas configuraciones.

Prueba Okada del tramo intermedio con y sin deslizamiento
Figura 6. Prueba numérica con Okada. Se muestran las curvas de ΔCFS mediano a lo largo del rumbo para los casos con y sin deslizamiento del tramo intermedio. En la región E≈45–80 km ambas permanecen negativas.

En el cálculo de Okada, los valores medianos obtenidos para esa región fueron aproximadamente:

Escenario ΔCFS mediano en el hueco Interpretación
Con deslizamiento del hueco −0,26 MPa Sombra de Coulomb
Sin deslizamiento del hueco −0,31 MPa Sombra de Coulomb

Esto sugiere que la sombra no depende esencialmente del deslizamiento asignado al propio hueco: es producida principalmente por la redistribución asociada a los segmentos vecinos.

Este resultado es uno de los puntos más interesantes del análisis. El hecho de que una región tenga pocas réplicas no basta para afirmar que es una zona «cargada» y peligrosa. El modelo exploratorio indica, por el contrario, que el volumen situado alrededor del tramo intermedio puede encontrarse en una región de ΔCFS negativo.

6. La paradoja aparente: sombra alrededor, carga sobre la falla

Aquí aparece una distinción fundamental.

Una misma región geológica puede presentar signos diferentes de ΔCFS dependiendo de dónde se evalúe el esfuerzo y sobre qué superficie receptora se proyecte.

El volumen situado alrededor de la falla puede encontrarse en una región de sombra, mientras que el esfuerzo de cizalla resuelto directamente sobre el plano de falla puede mostrar una concentración positiva.

Sección de profundidad y distancia del cambio de esfuerzo de Coulomb sobre la falla
Figura 7. Sección profundidad–distancia del cambio de esfuerzo de Coulomb resuelto sobre el plano de falla. El resultado muestra por qué no debe confundirse el campo alrededor de la falla con el esfuerzo proyectado directamente sobre su superficie.

Esta diferencia es esencial para interpretar correctamente los mapas. No existe una contradicción entre «sombra» y «carga» si ambas magnitudes se están evaluando en superficies o posiciones diferentes.

7. ¿Una barrera que detuvo la ruptura?

La geometría observada plantea una hipótesis atractiva: el tramo intermedio pudo actuar como una discontinuidad o barrera que contribuyó a impedir que la ruptura se propagara de manera continua entre ambos grandes eventos.

El análisis de ΔCFS es compatible con la existencia de una estructura mecánica particular en esa región. Sin embargo, no permite por sí solo demostrar que esa estructura haya detenido la ruptura.

Para establecer esa conclusión sería necesario integrar esta evidencia con las otras líneas de análisis del terremoto: la distribución espaciotemporal de la radiación de alta frecuencia, la inversión de la tasa de momento, la geometría de las fuentes y la información de las réplicas.

Por eso esta interpretación debe considerarse una hipótesis física, no una conclusión demostrada. El cálculo de Coulomb aporta una pieza del rompecabezas; no constituye por sí solo la reconstrucción completa de la ruptura.

8. ¿Qué significa esto para el M7,5?

El resultado más prudente puede resumirse así: el primer terremoto modificó el campo de esfuerzos alrededor de la estructura de falla y produjo una región de incremento positivo hacia el este, en la dirección del segundo evento.

Eso establece una compatibilidad geométrica entre la redistribución estática calculada y la posición del M7,5.

Pero la distancia entre ambos eventos y la magnitud relativamente pequeña del cambio estático calculado obligan a no convertir esa compatibilidad en una relación causal directa.

En particular, el análisis no permite concluir que:

  • el M7,2 haya causado por sí solo el M7,5;
  • la transferencia estática haya sido el mecanismo dominante de interacción;
  • el tramo intermedio sea necesariamente una falla «cargada» para un futuro terremoto;
  • la geometría de ΔCFS demuestre por sí misma una barrera de ruptura.

Lo que sí proporciona es una descripción física de cómo el campo de esfuerzos pudo redistribuirse después de las rupturas.

9. Una observación importante sobre las réplicas

La distribución de las réplicas también puede compararse con el patrón de ΔCFS. En el análisis disponible, una fracción elevada de las réplicas cae en regiones de ΔCFS positivo.

Sin embargo, cuando se utiliza un control conservador basado en una nube rotada, la diferencia deja de ser estadísticamente fuerte: el resultado es del orden de 1,3σ, con una probabilidad aproximada de p≈0,18.

Por tanto, la coincidencia espacial entre réplicas y regiones cargadas es sugerente, pero no constituye una confirmación estadística robusta del modelo de Coulomb.

El catálogo de la secuencia (servicio FDSN de SIGEOS/FUNVISIS), proyectado sobre la traza, muestra 8–9 veces menos réplicas por kilómetro en los ~80 km intermedios que en los dos tramos que rompieron (ver: Visor 3-D).

La ausencia de una correlación estadística fuerte tampoco invalida el cálculo. Significa que, con esta muestra y este control, no podemos atribuir a ΔCFS una capacidad predictiva que los datos no demuestran.
Visor 3-D de las réplicas del doblete de La Guaira. Si el visor no aparece, puedes abrirlo directamente. Abrir visor →

10. Lo que realmente nos enseña el cálculo

El interés de este ejercicio no está solamente en pintar un mapa rojo y azul. Está en reconstruir una cadena física:

ruptura → redistribución de esfuerzos → carga / descarga → respuesta posterior

Cada flecha de esa cadena contiene incertidumbres.

La ruptura se reconstruye a partir de observaciones sísmicas e inversiones; el campo de esfuerzos se calcula a partir de un modelo elástico; la respuesta posterior depende además de las propiedades locales de la falla y de la geometría tridimensional de la corteza.

Por eso un mapa de Coulomb debe leerse como una hipótesis cuantitativa sobre la redistribución de esfuerzos, no como una fotografía directa del estado de la Tierra.

Conclusiones

  1. El M7,2 produjo una redistribución espacial del esfuerzo compatible con una región positiva de ΔCFS hacia el este, en la dirección del M7,5.
  2. La magnitud del cambio estático a una distancia del orden de 150 km es pequeña; por ello el cálculo no demuestra un disparo estático del segundo terremoto.
  3. La prueba realizada sobre el tramo intermedio muestra que la región permanece en sombra de Coulomb tanto con como sin el deslizamiento asignado al propio hueco.
  4. La aparente contradicción entre «sombra» y «carga» desaparece cuando se distingue entre el campo alrededor de la falla y el esfuerzo proyectado directamente sobre su plano.
  5. La geometría del campo de esfuerzos es compatible con la hipótesis de que el tramo intermedio desempeñó un papel mecánico en la segmentación de la ruptura, pero el cálculo de Coulomb por sí solo no demuestra esa hipótesis.
  6. La correlación espacial entre réplicas y ΔCFS es sugestiva, pero el control estadístico disponible no permite considerarla una confirmación robusta.
  7. El M 7,2 nuclea en t = 0 y radia durante ~20 s, con un segundo estallido 15–20 km al este de su epicentro (§6); el M 7,5 nuclea a ~32 s en el extremo oriental, mientras las ondas del primero —posiblemente enfocadas hacia el este, si su ruptura se propagó en ese sentido— atraviesan la región donde aquel nuclea. Es la configuración en la que se ha invocado el disparo dinámico (dynamic triggering) en secuencias de rumbo con dos rupturas próximas en el tiempo (los llamados dobletes sísmicos; Lay y Kanamori, 1980; Ammon et al., 2008; para la transferencia dinámica de esfuerzos, Freed, 2005).

Nota metodológica

Este artículo resume un análisis exploratorio realizado para estudiar la redistribución de esfuerzos asociada al doblete sísmico de La Guaira del 24 de junio de 2026. Los resultados dependen del modelo de deslizamiento, la geometría de las fallas, las profundidades, las propiedades elásticas y el coeficiente de fricción efectivo adoptados.

Los resultados de Coulomb deben interpretarse conjuntamente con las demás evidencias sismológicas y geofísicas del estudio. No constituyen por sí solos una predicción de futuros terremotos ni una demostración causal del segundo evento.

Referencia

• Contreras, R., Alvarado, L., Mocquet, A., & Schmitz, M. (2026). Distribución espaciotemporal de las fuentes sísmicas del terremoto de La Guaira del 24 de junio de 2026. Manuscrito en preparación. Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES), Departamento de Sismología, FUNVISIS, Nantes Université y UCV-USB.

• Okada, Y. (1992). Internal deformation due to shear and tensile faults in a half-space. Bull. Seismol. Soc. Am., 82(2), 1018–1040. doi:10.1785/BSSA0820021018

• Podio-Guidugli, P. y Favata, A. (2014). The Kelvin problem. En Elasticity for Geotechnicians (Solid Mechanics and Its Applications, pp. 115–129). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-319-01258-2_6

• Thomson, W. [Lord Kelvin] (1848). Note on the integration of the equations of equilibrium of an elastic solid. Camb. Dublin Math. J., 3, 87–89.

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miércoles, 9 de septiembre de 2026

El agua fluye por el túnel Guamacán

Crisis hídrica · Cumaná · Sistema Turimiquire

El agua fluye por el túnel Guamacán nuevamente

Luego de siete meses, bajo un régimen de servicio, volveremos a tener agua.

MACIZO DEL TURIMIQUIRE · túnel de ~12,9 km El agua vuelve a fluir RÉGIMEN TEMPORAL · SEPTIEMBRE 2026 · ESQUEMA NO A ESCALA Embalse Santiago Mariño (portal Sur) ≈5,5 km · sostenido (desde el portal Sur) ≈5,5 km · sostenido (desde Periquito) caverna subsanada ✓ · cota 5.500 m sector antes desconocido · ~1.900 m derrumbe 30 m · "agua al cuello" 400 m · ~1.500 m limpiados Periquito tobogán (aliviadero) 380 m → Cumaná ¡agua fluyendo! tramos limpiados y reforzados (malla + concreto proyectado) ← cota ~12.900 m (portal Sur) cota 0 m (Periquito) → Esquema no a escala · cotas = progresivas desde la boca de Periquito (0 m) · elab. R. J. Contreras (AGHES)
El agua vuelve a correr. Las progresivas (cotas) se miden desde Periquito (cota 0). La gran caverna, ya subsanada, está en la cota 5.500 m (5,5 km desde Periquito). Pasada la caverna, el sector antes desconocido de ~1.900 m —el derrumbe de 30 m, el tramo con "agua al cuello" de 400 m y los ~1.500 m que faltaban— fue limpiado y contenido. A cada lado, ~5,5 km ya sostenidos con costillas, malla y concreto proyectado (colocados solo donde hizo falta). Esquema no a escala.

Hay días en que una noticia técnica se vuelve, sencillamente, un alivio. El Túnel Guamacán volvió a llevar agua desde el embalse del Turimiquire, en un régimen temporal pero a un nivel operativo suficiente. Tras siete meses de sed, el Turimiquire vuelve a correr hacia el oriente.

Este es el resumen de lo que expongo abajo. La gran caverna —la operación más compleja de toda la obra— quedó subsanada: está en la cota 5.500 metros, es decir, a 5,5 km de la boca de Periquito (desde donde se miden las progresivas). Pasada la caverna, hacia el portal de entrada Sur, quedaba el sector antes desconocido: primero un derrumbe de unos 30 metros, luego un tramo con el agua al cuello de unos 400 metros, y después los ~1.500 metros que nadie había visto —en conjunto, cerca de 1.900 m—. Ese tramo resultó con algunos derrumbes que se limpiaron y contuvieron con malla y concreto proyectado. A cada lado del túnel, unos 5,5 km ya están sostenidos. Con eso, el agua fluye. Pero fluye con matices: puede arrastrar sedimentos y escombros, por lo que urge asegurar la separación de sólidos gruesos dentro y fuera del túnel. Explico el papel del tobogán de Periquito y, quizás, un sifón/desarenador entre la medianía y el portal de salida. Y advierto lo que viene: un régimen alterno de agua y obra por más de un año, el tiempo de llenado de la tubería a Margarita (con un cálculo estimado) y a quiénes alcanza esta agua: Margarita, Cumaná, Marigüitar y Araya.

Siete meses después del colapso, el Turimiquire vuelve a correr hacia Cumaná, Margarita, Marigüitar y Araya. No es el final de la obra, pero es un respiro largamente esperado.

Buena noticia

Agua suficiente, aunque en régimen temporal

Por primera vez desde febrero, el agua del Turimiquire vuelve a circular por el túnel a un nivel operativo. No es todavía la operación definitiva —eso llegará cuando culmine el reforzamiento estructural—, pero es agua real llegando a las tuberías. Para miles de familias del oriente, la diferencia entre esta semana y la anterior es enorme.

El agua saliendo del Guamacán. Registro del caudal a la salida, en el portal de Periquito (9 de septiembre de 2026). Video: material difundido en redes. · ▶ Ver en YouTube

El parte, en breve

fluye
Agua circulando en régimen temporal, a nivel operativo
5.500 m
Cota de la caverna (5,5 km desde Periquito)
malla + lanzado
Técnica de limpieza y refuerzo de cada derrumbe
> 1 año
Lo que aún tomará el reforzamiento estructural

1.Cómo se llegó hasta aquí


El camino de estas últimas semanas fue paciente y de alto riesgo. La gran caverna —la operación más compleja de toda la obra, que ya relaté— quedó subsanada: está en la cota 5.500 m, a 5,5 km de la boca de Periquito. Superada ella, el trabajo siguió hacia el portal de entrada Sur, tramo por tramo: limpiar y reforzar.

Pasada la caverna, los equipos se adentraron: primero, un derrumbe de unos 30 metros de desarrollo horizontal; luego, un espacio con el agua al cuello de unos 400 metros; y después el sector que nadie había visto, de ~1.500 metros. En conjunto, ese tramo intermedio suma cerca de 1.900 metros. Allí aparecieron algunos derrumbes que hubo que despejar y contener con malla de acero y concreto proyectado (lanzado), confinando la roca para que no vuelva a ceder. Cada uno de esos metros se ganó a pulso.

Vale precisar la técnica, porque fue la misma en cada tramo donde hubo derrumbe: se sostiene con costillas —ángulos de acero— (steel ribs), malla (wire mesh) y concreto proyectado (shotcrete). Es decir: además de paciencia y de la "salivita" que decimos en el oriente, se echó mano de materiales diversos —desde el anime (poliestireno expandido, EPS) con que se rellenó la caverna, pasando por el concreto, hasta el acero de las costillas y la malla—.

Cada derrumbe limpiado no solo abre paso al agua: deja la roca confinada para que el paso siga abierto. Limpiar sin reforzar sería abrir hoy para tapar mañana.
Reconocimiento

A quienes lo hicieron posible

Nada de esto ocurre solo. Va aquí un reconocimiento sincero a las más de 100 personas que, en dos turnos, no pararon desde el inicio de la crisis: los obreros que entraron a pelear contra la roca, y también los ingenieros, los funcionarios, el personal de seguridad y los voluntarios que hicieron posible cada metro. Trabajaron día y noche para alcanzar este nivel de servicio, y siguen listos para el finiquito de las reparaciones —un año o más de labores por delante—. El agua que hoy vuelve a correr lleva su esfuerzo.

2.Por dónde viaja esta agua


Conviene recordar el mapa, porque esta agua no es solo de Cumaná. El Sistema Turimiquire nace en el embalse Santiago Mariño, cruza la serranía por el túnel Guamacán y sale por Periquito hacia la planta y las redes de Cumaná. Desde allí, la tubería que surte a la Isla de Margarita va por el sur de Cumaná hasta Punta Baja (cerca de El Peñón), cruza el golfo hacia la medianía de la península de Araya, pasa por la isla de Coche y llega a Margarita. Por el camino se benefician también Marigüitar y la propia península de Araya —cuyo poblado de Araya está en su extremo occidental, con Cumaná justo al frente en tierra firme—.

Conviene aclarar algo que suele confundirse: Margarita se surte por dos tuberías independientes. Una es esta, la del Turimiquire (Periquito–Cumaná–Punta Baja–Araya–Coche–Margarita); la otra viene del embalse Clavellinos por la península de Araya. Son fuentes distintas, y la que hoy vuelve a dar agua es la del Turimiquire.

MAR CARIBE El agua del Turimiquire, otra vez en camino → Turimiquire → Cumaná → Punta Baja → Araya → Coche → Margarita Clavellinos → península de Araya → Margarita ISLA DE MARGARITA "la gran sedienta" Coche PENÍNSULA DE ARAYA Península de Paria → Araya (extremo O) Cariaco (unión a tierra firme) Golfo de Cariaco CUMANÁ Punta Baja (El Peñón) Marigüitar Periquito (tobogán) Embalse Santiago Mariño Turimiquire túnel Guamacán Embalse Clavellinos tramo submarino
Adónde va esta agua (mapa esquemático). Dos tuberías independientes surten a Margarita. La del Turimiquire (azul), que hoy vuelve a fluir, va desde Periquito por el sur de Cumaná hasta Punta Baja (cerca de El Peñón), cruza a la medianía de la península de Araya, pasa por Coche y llega a Margarita. La de Clavellinos (ocre) va por la península de Araya. Araya está en el extremo occidental de la península, con Cumaná al frente en tierra firme. La de Araya se une a tierra firme cerca de Cariaco y se continúa, hacia el este, en la de Paria (cada una con su golfo: Cariaco y Paria). Esquema no a escala ni georreferenciado.

3.El agua no viene sola: sedimentos y sólidos


Que el agua fluya no significa que fluya limpia. Después de siete meses de derrumbes, la corriente puede arrastrar sedimentos y escombros —finos en suspensión y, lo más delicado, sólidos gruesos—. Espero que se haya previsto un sistema de separación de sólidos gruesos, tanto dentro del túnel como fuera, antes de que ese material entre en las redes o en la planta.

Aquí hay una buena noticia estructural: el tobogán de Periquito —el aliviadero, de unos 380 metros de longitud—, a la salida, cumple dos funciones a la vez: disipa la energía del agua que sale con fuerza y, de paso, discrimina sólidos. Pero eso es al final del recorrido. En el interior —entre la medianía y el portal de salida— convendría algo equivalente.

Energía y sólidos: quitarle "fuerza y piedras" al agua A LA SALIDA (EXISTE) Y EN LA MEDIANÍA (PROPUESTA) 1 · Tobogán de Periquito · 380 m (salida) ✓ salida del túnel sólidos gruesos quedan atrás disipa energía + discrimina sólidos 2 · Sifón / desarenador · propuesta entre la medianía y el portal de salida el sedimento decanta en la trampa y se purga periódicamente atrapa sólidos antes de que sigan viaje Esquema conceptual · la propuesta del sifón/desarenador interior es una idea a evaluar por la ingeniería · elab. R. J. Contreras (AGHES)
Quitarle fuerza y piedras al agua. El tobogán de Periquito ya disipa energía y separa sólidos a la salida. Para el interior, quizás, un sifón/desarenador entre la medianía y la salida: una trampa donde el sedimento decante y se purgue, antes de que siga hacia la ciudad.

4.Lo que viene: agua y obra, a la vez


Seamos claros para no crear falsas expectativas: el agua puede circular ya, pero los trabajos de reforzamiento estructural del túnel continuarán por más de un año. Ambas cosas son ciertas al mismo tiempo, y por eso lo más probable es que se organice un régimen alterno: períodos de paso de agua y períodos de obra, turnándose.

Imagino un esquema bisemanal o trisemanal —unos días de agua, unos días de trabajo—, de modo que puedan beneficiarse todas las comunidades que antes se nutrían del Turimiquire, sin detener el reforzamiento que le dará garantía operativa al túnel. No es lo ideal, pero es lo sensato mientras la galería no esté enteramente sostenida.

Un régimen alterno (estimado) AGUA Y OBRA SE TURNAN · HORIZONTE > 1 AÑO AGUA OBRA AGUA OBRA AGUA OBRA AGUA OBRA hoy obra definitiva · > 1 año ciclos de días de agua / días de obra — ritmo bisemanal o trisemanal (a definir por la operación) Esquema conceptual · el ritmo real lo fijará la operación · elab. R. J. Contreras (AGHES)
Agua y obra, turnándose. Lo más probable es un régimen alterno —días de paso de agua, días de reforzamiento— con ciclos bisemanales o trisemanales, hasta que culmine la obra definitiva dentro de más de un año. El ritmo exacto lo fijará la operación.

5.Margarita espera el llenado de su tubería


La Isla de Margarita —la gran sedienta— no recibirá el agua en el mismo instante en que sale de Periquito. Antes debe llenarse la larga tubería que la surte, incluido su tramo submarino. Eso toma tiempo: del orden de un par de días, quizás más. Hagamos el cálculo, como acostumbro, a modo de supuesto.

Anexo · estimación

¿Cuánto tarda en llenarse la tubería a Margarita?

El tiempo de llenado es, sencillamente, el volumen de la tubería dividido entre el caudal que la alimenta. El volumen es el de un cilindro: sección por longitud.

t = V / Q  ·  V = (π/4) · D² · L

EscenarioDiámetro DLongitud LVolumen Vt (a Q ≈ 1 m³/s)
Bajo1,0 m120 km~94.000 m³~1,1 días
Medio1,2 m150 km~170.000 m³~2,0 días
Alto1,5 m180 km~318.000 m³~3,7 días

Es decir: del orden de 2 días, con un rango razonable de ~1 a ~4 días según el diámetro, la longitud real y el caudal que se le asigne a Margarita (si se prioriza menos caudal, el llenado tarda proporcionalmente más). Como referencia, la troncal del Turimiquire es de Ø72″ (~1,83 m) de acero a unos 4.700–4.800 l/s; la aducción específica hacia Margarita (Nueva Esparta) es de menor diámetro, por lo que los escenarios de arriba son razonables.

Salvedad importante. Es un supuesto: no conozco el diámetro ni la longitud exactos de la aducción a Margarita. Y hay un factor que pesa más que la aritmética: la tubería ha estado vacía más de seis meses en un entorno agresivo (corrosión, sedimentos, posibles bolsas de aire y juntas resentidas). El llenado deberá hacerse con purga y a presión controlada, y podría revelar sorpresas. Ojalá no las haya.

6.A quiénes alcanza este alivio


Las noticias son benévolas para muchas familias del oriente de Venezuela. En primer lugar Margarita, que arrastra la sed más aguda; y también Cumaná, Marigüitar y Araya, que venían nutriéndose de esa fuente del Turimiquire. Para todas ellas, este caudal —aun temporal— calma la sed y la agonía por el vital líquido.

7.La red que sostuvo la ciudad


Que Cumaná haya alcanzado una "cuasi normalidad" en estos meses no fue casualidad ni improvisación: se apoyó en una red de distribución compleja y en fuentes alternas que aguantaron el golpe. Vale la pena mirarlas, porque explican por qué las maniobras funcionaron.

Mapa de la red regional de agua de Cumaná y municipios vecinos: tomas, estaciones de bombeo, estanques y plantas potabilizadoras
La red que hizo posible las maniobras. El entramado regional de tomas, estaciones de bombeo, estanques y plantas potabilizadoras del que dependen Cumaná y los municipios vecinos. Su complejidad es, a la vez, su fortaleza (permite maniobrar el reparto) y su fragilidad (muchos puntos que atender). Fuente: cartografía del sistema (material público).

Y mientras el túnel estuvo seco, la ciudad se sostuvo con las fuentes alternas: los sistemas Cancamure y Manzanares, que alimentan la planta Juan José Codallos y la red de Cumaná. Son el respaldo que —ahora— el agua del Turimiquire vuelve a complementar, no a sustituir.

Esquema de los sistemas Cancamure y Turimiquire que alimentan la red de agua potable de Cumaná, con diámetros y caudales
Las fuentes alternas. Esquema de los sistemas Cancamure (río Cancamure → PP J. J. Codallos → red) y Turimiquire (embalse → PP Turimiquire → troncal Ø72″ → red y "hacia Nueva Esparta"). Estos aportes sostuvieron a Cumaná durante la crisis. Fuente: esquema del sistema (material público).

8.Conclusión: un aliento, no el final


Reconozcamos lo bueno sin regatear: el agua volvió. Se venció la última obstrucción, se limpiaron y reforzaron los derrumbes, y el Turimiquire corre otra vez hacia el oriente. Es un logro técnico real, hecho —como toda esta obra— con la tecnología nacional disponible y mucho sentido común.

Pero seamos igual de honestos con lo que falta: esto es un régimen temporal. Quedan más de un año de reforzamiento, el reto de separar los sólidos que el agua arrastra, el llenado —delicado— de la tubería a Margarita, y la prudencia de no cantar victoria antes de tiempo. La odisea no termina; pero, después de siete meses, este es un aliento —merecido— mientras se culminan los trabajos que le darán garantía operativa al túnel por mucho tiempo más.

Conclusión técnica

Restablecer el flujo no equivale a rehabilitar

La reapertura del paso de agua parece técnicamente coherente como respuesta de emergencia; sin embargo, todavía no existen elementos públicos suficientes para concluir que el túnel haya recuperado una estabilidad estructural de largo plazo. Que el agua vuelva a correr no equivale a una rehabilitación definitiva: Guamacán debe interpretarse como un problema de infraestructura crítica acumulada, donde el restablecimiento del servicio —hoy en régimen temporal— convive con más de un año de reforzamiento pendiente. El flujo es la buena noticia; la garantía estructural, la tarea que sigue.

▶ Míralo: así se veía el infierno adentro
El interior del túnel en plena crisis: escombros de los derrumbes por todas partes, cuando la situación era crítica y se reportaban obreros afectados. Verlo hoy, con el agua fluyendo, mide la distancia recorrida —y lo que aún falta—. Video: material difundido en redes (extraoficial). · ▶ Ver en YouTube
Nota sobre fuentes. El estado del túnel, las obstrucciones superadas, los derrumbes limpiados/reforzados y el paso de agua se infieren de material difundido en redes y de lo verificado sobre la marcha; se tratan como supuesto, no como reporte técnico oficial y completo. Las cifras del sistema (túnel de ~12,9 km, embalse Santiago Mariño, comunidades servidas) provienen de entradas anteriores de esta serie y de fuentes públicas. El cálculo del llenado de la tubería a Margarita es una estimación con supuestos declarados. El sifón/desarenador interior es una propuesta a evaluar por la ingeniería.

Rommel J. Contreras G. · Físico · AGHES · Tecnología Cumanesa — Cumaná, Venezuela.

lunes, 24 de agosto de 2026

Guamacán, medio año después

Crisis hídrica · Cumaná · Sistema Turimiquire

Guamacán, medio año después

Cayó el último bloqueo conocido… y aparecen nuevos.

MACIZO DEL TURIMIQUIRE · ~1.200 m de sobrecarga rocosa Túnel Guamacán — estado a medio año MODO RADIOGRAFÍA · AGOSTO 2026 · ESQUEMA NO A ESCALA Represa Santiago Mariño ? costillas · malla · lanzado — solo donde hizo falta costillas · malla · lanzado caverna subsanada ✓ frente activo último bloqueo conocido: roto tapón por investigar derrumbe menor en la zona de avance 0 L/s ~5,5 km · sostenido (entrada Sur) ~5,5 km · sostenido (salida Norte) 1.500 m · sector ignorado antes 1.900 m — se avanzó en el reconocimiento SUR NORTE Representación esquemática (no a escala) a partir de información difundida en redes · elab. R. J. Contreras (AGHES)
El túnel a medio año (croquis). Las zonas críticas por donde se avanzó —incluida la gran caverna, ya subsanada— quedan sostenidas con costillas de acero, malla y concreto proyectado, colocadas solo donde hizo falta. El sector ignorado bajó de 1.900 a 1.500 m. Al romper el último bloqueo conocido aparecieron, en la zona de avance, dos obstáculos nuevos: un derrumbe menor y, un poco más allá, un tapón de material por investigar. Esquema no a escala; el perfil sigue la figura "Túnel de Trasvase Guamacán" de entradas anteriores.

Se cumple medio año del colapso del Túnel Guamacán. Y trae una noticia que llevábamos meses esperando: por fin rompieron el último de los bloqueos que se habían detectado. Pero, como se había estimado, en la zona desconocida existen nuevas sorpresas.

A unas cuatro centenas de metros y algo más del frente, hacia el portal de entrada, hay otro derrumbe, más pequeño; y, un poco más allá, aparece otro tapón de material que todavía hay que investigar. Es decir: se cerró un capítulo y, en el mismo movimiento, se abrieron dos más. Así avanza esta obra.

El parte, a seis meses

Roto el último bloqueo previamente detectado
1.500 m
Sector ignorado restante (antes 1.900 m)
2
Nuevos obstáculos hacia la entrada: derrumbe + tapón
4–5 meses
Trabajo que, como mínimo, aún resta

1.El sector ignorado se achica, pero no se vacía


De los 1.900 metros que nadie había visto —el tramo entre los dos frentes, la última zona no explorada del macizo—, ya solo quedan 1.500 metros. Se ganaron unos 400 metros, y no es poco: cada metro en esta obra se paga caro. Pero conviene no confundir reconocer con resolver: los dos obstáculos que acaban de aparecer estaban dentro de lo que hasta ayer era incógnita, y todo indica que no serán los últimos.

La nueva secuencia de obstáculos DETALLE DEL FRENTE ACTIVO · HACIA EL PORTAL DE ENTRADA (SUR) ← hacia el portal de entrada (Sur) hacia la salida Norte → tramo ya sostenido · costillas solo donde hizo falta último bloqueo · roto ✓ derrumbe menor tapón de material por investigar ? 1.500 m aún sin explorar zona de avance Esquema conceptual (no a escala) · elab. R. J. Contreras (AGHES)
La nueva secuencia. Roto el último bloqueo conocido (tramo ya sostenido, a la derecha), aparecen en la zona de avance —hacia el portal de entrada— un derrumbe menor y, un poco más allá, un tapón de material por investigar. Detrás sigue el sector ignorado de 1.500 m.

2.La caverna: la operación más compleja hasta ahora


Si algo merece contarse aparte es la caverna. Fue, sin discusión, la operación más compleja de todo lo realizado hasta ahora (los detalles del hallazgo y del riesgo los relaté en las entradas anteriores de esta serie). No era un derrumbe más: era un vaciado lateral de dimensiones respetables —del orden de 15 metros de alto por 20 de ancho y otros tantos de profundidad—, un hueco abierto en pleno flanco del túnel, con desprendimientos continuos desde la bóveda y desde su interior.

La solución fue tan contundente como la amenaza: se rellenó con grandes bloques de anime y concreto, y luego se cerró con un portal estructural para impedir nuevos deslizamientos o derrumbes desde su interior. En el proceso, además, la caverna dejó ver lo que la roca escondía: estratos débiles, fallamientos y —lo que conecta con la hipótesis geológica que hemos venido sosteniendo— vetas de grafito.

Interior de la caverna del túnel Guamacán antes de su cierre: bóveda oscura, roca negra fisible y estratificada y abundante material suelto en el piso
La caverna, antes del cierre. El interior del vaciado lateral: roca oscura, fisible y estratificada, con abundante material suelto en el piso. Se aprecian los planos de debilidad que obligaron a rellenar y sellar. Foto: material difundido en redes.
El cierre de la caverna (video). Maniobra de relleno con bloques de anime y concreto, y colocación del portal estructural que sella el vaciado. Video: material difundido en redes.
Cómo se cerró la caverna ≈ 15 m ALTO · 20 m ANCHO · 20 m PROFUNDIDAD · ESQUEMA NO A ESCALA 1 · Caverna abierta estratos débiles · fallas · vetas de grafito 2 · Relleno bloques de anime + concreto 3 · Portal de cierre portal estructural · sella el interior Esquema conceptual del proceso · no a escala · elab. R. J. Contreras (AGHES)
El proceso, en tres pasos. La caverna abierta —con sus estratos débiles, fallas y vetas de grafito— se rellenó con bloques de anime y concreto y se selló con un portal estructural que impide nuevos desprendimientos desde su interior.

3.El patrón: se cae donde no hay arcos


Hay un detalle que conviene subrayar, porque ordena todo lo demás. Las zonas por donde se ha avanzado —las críticas, como la gran caverna, que ya fue subsanada— se han fortalecido con las "costillas" de acero (los arcos estructurales), la malla y el concreto proyectado. Ese sostenimiento es, hoy, la columna vertebral de lo recuperado.

Pero se presume que no todo el trecho que resta cuenta con arcos o estructuras que protejan de derrumbes. Y aquí está la pista: los derrumbes han coincidido, en su mayoría, con los tramos donde no había arcos estructurales. No es casualidad —es física de sostenimiento—. Donde la roca está confinada por costillas, malla y lanzado, aguanta; donde quedó desnuda, cede.

Por qué se cae donde no hay arcos SECCIÓN TRANSVERSAL DEL TÚNEL · COMPARACIÓN TRAMO SOSTENIDO · estable ✓ costilla de acero malla concreto proyectado la roca queda confinada ROCA DESNUDA · sin arcos ✗ bloques que se desprenden Los derrumbes coinciden, en su mayoría, con los tramos sin arcos · esquema conceptual · elab. R. J. Contreras (AGHES)
Sostenimiento vs. roca desnuda. Con costilla, malla y concreto proyectado la roca queda confinada y aguanta; sin arcos, la bóveda se agrieta y desprende bloques. Por eso implementar el sostenimiento —arco, luego malla, luego lanzado— es un trabajo arduo y lento: se avanza por metros, día a día.

4.Lo que el material suelto nos está diciendo


Cada desprendimiento deja expuestas nuevas pequeñas fallas en la roca, y cada una debe atenderse con la técnica adecuada a su caso: no es lo mismo una diaclasa seca que una zona de cizalla húmeda o un plano de estratificación que se abre. No hay una receta única; hay que leer la roca tramo a tramo.

Y hay una señal que no debemos pasar por alto: la existencia de material suelto en abundancia es un síntoma de desprendimientos en la zona desconocida, la que aún no se ha explorado. Ese escombro no se generó donde lo encontramos: fue arrastrado. Es decir, nos habla de colapsos que ocurrieron —o siguen ocurriendo— más adentro, en los 1.500 metros que faltan. El material suelto es el mensajero de la zona no explorada.

Si el túnel estuviera lleno de agua desde la represa, perforar un tapón debería hacer brotar al menos un hilo. Que no salga nada admite una lectura razonable: más allá debe de haber otra u otras obstrucciones.

5.La regla que sigue guiando la lectura


Desde la entrada de los cuatro meses vengo usando una herramienta sencilla —pura hidrostática— para estimar dónde está lo que no vemos. La repito aquí porque sigue siendo el criterio con el que leo cada tapón y cada frente: mientras el agua está quieta, su superficie es un plano horizontal aunque el piso baje, y esa diferencia nos dice cuántos metros hay hasta que el agua llena el túnel.

Anexo · método

Estimación de la primera obstrucción desde el portal de entrada

Parte de un dato observado: el personal ingresó por el portal de entrada (Sur) y avanzó —hacia la salida— hasta que el agua le llegó al cuello (≈ 1,5 m). Con el túnel de ≈ 3 a 3,5 m de diámetro, una pendiente media de −1,2 % y flujo no escalonado (agua quieta), la superficie del agua es un plano horizontal mientras el piso desciende: cada metro avanzado suma apenas ~1,2 cm de profundidad. Eso permite estimar dónde el agua llena el túnel, es decir, dónde estaría la primera obstrucción.

d = Δh / sen θ  ·  pendiente 1,2 % → sen θ ≈ 0,012  (~1,2 cm por metro; θ ≈ 0,69°)

  • Borde del agua → cuello: 1,5 ÷ 0,012 ≈ 125 m (lo que el dato fija con certeza).
  • Borde del agua → primera obstrucción (donde el agua toca la bóveda): 3,0–3,5 ÷ 0,012 ≈ 250–290 m; es decir, ~125–165 m más adentro.
  • Desde el portal de entrada: el tramo seco recorrido antes del agua (por confirmar) + ~250–290 m.
Superficie del agua (horizontal) tramo seco (desconocido) borde del agua ≈1,5 m (al cuello) 1ª obstrucción (túnel lleno) H ≈ 3–3,5 m −1,2% (exagerado) ← portal de entrada (Sur) hacia la salida (Norte) → ~125 m ~250–290 m · borde del agua → 1ª obstrucción

Salvedad. Es un supuesto, no una medición. El número fuerte es el tramo borde→cuello (~125 m); ubicar la obstrucción exige fijar el diámetro real y el tramo seco previo. Con la misma fórmula d = Δh / sen θ, cualquier ajuste de pendiente o diámetro recalcula las distancias.

6.Mientras tanto, la ciudad: una "cuasi normalidad" frágil


Los trabajos continúan día y noche, como hemos verificado, y los servicios dentro del túnel para la seguridad del personal se mantienen y mejoran. Pero el avance en las zonas afectadas es lento: implementar las "costillas" de acero para proteger de nuevos derrumbes y, luego, colocar la malla y proyectar el concreto es un trabajo arduo y delicado. Se avanza por metros, día a día. No es lentitud por desidia: es el ritmo que impone la roca.

En la ciudad, las maniobras de distribución han alcanzado una "cuasi normalidad" que merece reconocerse. Pero es un equilibrio frágil, porque el agua sigue viniendo de las tomas expuestas: la de Mochimita en el río Manzanares y la del río Cancamure.

El punto frágil

Las ondas tropicales arruinan el agua justo cuando más se necesita

Estamos en temporada de ondas tropicales, y la turbidez que esas lluvias arrastran degrada la calidad del agua de ambas tomas hasta el punto de impedir su procesamiento en la planta Juan José Codallos. Es decir: el respaldo que sostiene la "cuasi normalidad" puede caer justo cuando más llueve, y con él, las maniobras de distribución que tanto ha costado afinar.

7.Conclusión: cae un muro, aparecen dos


A medio año, mi criterio se mantiene y se afina. El avance es real y hay que reconocerlo: cayó el último bloqueo conocido, la caverna quedó subsanada y el sector ignorado bajó de 1.900 a 1.500 metros. Pero la aritmética del subsuelo no cambia por buenas noticias: faltan, como mínimo, otros cuatro o cinco meses de trabajo —probablemente más—, y eso sin contar lo que escondan esos 1.500 metros, de los que el material suelto ya nos advierte que habrá más desprendimientos.

Cada muro que cae abre dos preguntas nuevas. Así es esta obra, y así seguirá siendo hasta el final: se avanza por metros, se sostiene por metros, y se aprende —por fin— a leer la roca antes de que hable. Cumaná, mientras tanto, seguirá sostenida por sus dos ríos, por unas maniobras cada vez mejores… y por un clima que no promete nada.

Nota sobre fuentes. Los detalles aquí descritos —el bloqueo roto, el derrumbe menor, el tapón por investigar y la reducción del sector ignorado a 1.500 m— se infieren de los materiales difundidos en redes sociales y de lo verificado sobre la marcha; salvo la existencia de la cavidad (referida por MINAGUAS), no provienen de un reporte técnico oficial y completo. Aquí se tratan como supuesto: una lectura hecha con la tecnología nacional disponible y sentido común. El perfil longitudinal continúa la figura "Túnel de Trasvase Guamacán" usada en las entradas anteriores de esta serie.

Rommel J. Contreras G. · Físico · AGHES · Tecnología Cumanesa — Cumaná, Venezuela.

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