martes, 26 de mayo de 2026

Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne

Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne | Rommel Contreras
logos-contexto

Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne

El LLM como nuevo intento de Babel (y su fracaso silencioso)
Rommel José Contreras Gaspar
Físico · Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES)
Cumaná, Venezuela · Mayo de 2026

1. Introducción: Lo ausente en la arquitectura tensorial

He dedicado los últimos seis meses a estudiar los modelos lingüísticos de gran escala (LLM: Large Language Models), midiendo sus niveles de perplejidad y programando interfaces para comunicarme con ellos. No soy un ingenuo en materia tecnológica, pero tampoco un ingeniero informático o computista; me defino, rigurosamente, como un físico. Desde esta perspectiva, puedo reconocer aquellas tecnologías que impactarán de forma profunda en la estructura social, tal como ocurrió en su momento con el advenimiento de la radio, la televisión en blanco y negro —y posteriormente a color—, la masificación de las computadoras personales en la década de los ochenta y, más recientemente, la ubicuidad de la telefonía celular. En la actualidad, reconozco y comprendo con precisión matemática los elementos que constituyen un modelo lingüístico de gran escala: billones de parámetros agrupados en vectores y matrices (tensores), funciones de pérdida y algoritmos de gradiente descendente. Sin embargo, poseo igual certeza sobre aquello que no habita en su interior.

Y es, precisamente, esa profunda ausencia la que me inquieta.

Un modelo de lenguaje de gran escala es, en esencia, un compresor estadístico del lenguaje humano. Durante su fase de entrenamiento, los parámetros de su red se ajustan dinámicamente para minimizar la perplejidad, entendida esta como la métrica que cuantifica la incertidumbre o el grado de dispersión del modelo al predecir el siguiente token dentro de una secuencia determinada. Estos sistemas operan sobre un corpus masivo de texto previamente fragmentado en tokens, las unidades mínimas de procesamiento que emplea la arquitectura (las cuales abarcan palabras, segmentos de estas, números o caracteres individuales).

El resultado de este despliegue técnico es una red neuronal artificial que ha interiorizado regularidades sintácticas, semánticas y factuales distribuidas en la información suministrada durante su desarrollo. Este conocimiento factual y relacional queda congelado en los pesos de la estructura tensorial interna del modelo al concluir el entrenamiento. Dicha condición solo puede ser alterada mediante procesos de reentrenamiento o ajuste fino (fine-tuning), los cuales modifican las cualidades operativas del modelo, alterando su comportamiento contextual y su base de conocimientos.

Para ilustrar este fenómeno, se puede recurrir a una analogía clarificadora: los LLM operan como un oráculo que contiene una vasta cantidad de información, pero que no sabe que la sabe. En sus respuestas no subyace rasgo alguno de conciencia o intencionalidad; se trata exclusivamente de un entramado de correlaciones estadísticas numéricas y vectoriales.

En la actualidad, se ha generalizado la tendencia de interactuar con los LLM como si fuesen interlocutores válidos, asistentes cognitivos o, incluso, entidades cercanas. Confieso que yo mismo les he agradecido por ciertos resultados e, inadvertidamente, he formulado instrucciones precedidas por un tímido «por favor». Esta reacción deriva del hecho de que los LLM emulan la conversación y ejecutan traducciones de alta fidelidad dentro de la aparente intimidad de la relación humano-máquina: proyectan la ilusión de comprender. Asimismo, esta simulación de entendimiento se despliega de manera universal, sin distinciones de clase social, raza, género, credo o jerarquía.

«En el tiempo de la inteligencia artificial no podemos olvidar que para salvar lo humano hacen falta la poesía y el amor»
— Papa Francisco, Dilexit Nos (2024), sección 20.

Al respecto, el Papa Francisco señalaba en su encíclica Dilexit Nos (2024): «En el tiempo de la inteligencia artificial no podemos olvidar que para salvar lo humano hacen falta la poesía y el amor», denegando explícitamente tales facultades a los sistemas artificiales. Por su parte, la encíclica teórica Magnifica Humanitas de León XIV ha precisado que dicha simulación es ontológicamente vacía, puesto que carece de la base material de la carne, de la inserción en la historia viva y del cuarto atributo divino fundamental: la bondad amorosa.

2. La utopía de la lengua perfecta y el reduccionismo extractivo

Un texto fundamental en mi biblioteca es La búsqueda de la lengua perfecta de Umberto Eco. En dicha obra se presenta un examen erudito sobre el artefacto comunicativo humano por excelencia: la lengua. De acuerdo con el análisis de Eco, la noción de una lengua perfecta como utopía racional remite invariablemente al relato bíblico de Babel:

«El Génesis recupera, y de manera muy explícita, el tema lingüístico en 11, 1 y ss. Después del Diluvio, "toda la tierra tenía un solo lenguaje y unas mismas palabras", pero la soberbia llevó a los hombres a querer competir con el Señor construyendo una torre que llegara hasta el cielo. El Señor, para castigar su orgullo e impedir la construcción de la torre, decide: "¡Ea!, pues, bajemos y una vez allí confundamos su habla, de modo que unos no comprendan el lenguaje de los otros… Por esto se la llamó con el nombre de Babel, porque allí confundió Yahvé el habla de toda la tierra, y de allí los dispersó Yahvé sobre la superficie de toda la tierra".

Frente a este escenario, cabe preguntarse: ¿cuál habría sido el diagnóstico de Eco? Con total seguridad, Eco habría formulado una objeción epistemológica severa. El LLM no representa una síntesis armónica o un diálogo entre culturas, sino una máquina extractiva y hegemónica. Los datos de entrenamiento están condicionados por una marcada asimetría en favor del idioma inglés y los sesgos culturales inherentes al norte global, los cuales quedan inscritos de forma permanente en los pesos vectoriales de la red neuronal. La diversidad lingüística, cuando es procesada por el modelo, tiende a ser tratada como una desviación marginal respecto de una norma estadística implícita. El LLM no preserva la alteridad del habla; la aplana y la encapsula dentro de una matriz de probabilidades.

Para Eco, por consiguiente, el LLM no significaría la resolución del trauma de Babel, sino su reconfiguración bajo una lógica de colonialismo digital. Aquellos sectores desprovistos de infraestructura tecnológica y acceso a estos servidores no sufren la dispersión descrita en el Génesis, sino una exclusión estructural del nuevo orden informacional. La torre contemporánea se eleva sobre centros de datos cerrados, pero sus visitantes no encuentran en la cima la trascendencia divina ni la presencia del otro; solo hallan el reflejo de sus propias proyecciones estadísticas.

3. Las encíclicas de la era digital y la predictibilidad del corazón

Aunque la ausencia física de Eco interrumpe el diálogo directo, otras perspectivas de relevancia ética han abordado las implicaciones existenciales del mito de Babel en la contemporaneidad. Las declaraciones de la Iglesia católica, específicamente las advertencias del Papa Francisco y las elaboraciones teóricas de León XIV, convergen en la necesidad de preservar la integridad de la persona humana frente al reduccionismo técnico, advirtiendo sobre los peligros de la autosuficiencia prometeica y exhortando a un retorno a la dimensión cordial del ser.

«Babel revela así el límite de toda construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo humano y de su pretensión de autosuficiencia, sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios».

En el esquema antropológico de Francisco, el corazón no remite a una metáfora sentimental, sino al espacio ontológico de la autenticidad radical, «el lugar de la sinceridad, donde no se puede engañar ni disimular». A partir de esta premisa, introduce una tesis de honda relevancia filosófica: «El algoritmo en acto en el mundo digital muestra que nuestros pensamientos y lo que decide la voluntad son mucho más "estándar" de lo que creíamos. Son fácilmente predecibles y manipulables. No así el corazón».

El LLM es, por definición constitutiva, un constructo algorítmico: regular, predecible y sujeto a manipulación estadística. Su producción lingüística refleja la media aritmética de un corpus histórico; representa la hegemonía de la repetición. Por el contrario, el corazón humano representa la sede de la singularidad, la libertad y el acontecimiento impredecible. No es susceptible de ser reducido por procesos de compresión estadística porque constituye el espacio de la decisión existencial y de la gracia.

El LLM genera textos plausibles, sintácticamente impecables y coherentes en el plano formal. Sin embargo, carece de autoconciencia, intencionalidad y capacidad afectiva. Al no poseer una subjetividad («yo»), se encuentra impedido para reconocer al prójimo. Carece de una dimensión interna que le permita transcender hacia el exterior. Dilexit Nos concluye con una advertencia severa: «Lo que ningún algoritmo podrá albergar será, por ejemplo, ese momento de la infancia que se recuerda con ternura y que, aunque pasen los años, sigue ocurriendo en cada rincón del planeta».

4. La amnesia estructural y la condición incorpórea

Es preciso realizar una precisión de carácter puramente técnico. Un modelo lingüístico de gran escala no es una réplica funcional del cerebro humano; es un compresor estadístico de alta dimensionalidad. Durante su adiestramiento, la optimización matemática persigue la reducción de la perplejidad: un valor numérico bajo indica que el sistema ha maximizado la probabilidad de acierto al predecir el término subsiguiente. Sin embargo, es imperativo distinguir epistemológicamente entre la predicción de secuencias tokenizadas y el acto de la comprensión; y este último se sitúa, asimismo, a una distancia insalvable de la experiencia del amor.

Independientemente de su capacidad de cómputo, un LLM constituye un sistema regido por una amnesia estructural. Su base de conocimiento factual está estrictamente limitada por su fecha de corte informacional; ignora la totalidad de los acontecimientos históricos acaecidos con posterioridad a dicho límite. Si bien es factible integrar nuevos flujos de datos mediante técnicas de ajuste fino (fine-tuning) o estrategias de aprendizaje en contexto (in-context learning), el sistema no altera su naturaleza fundamental: permanece como un oráculo de datos pretéritos. El modelo no experimenta el devenir temporal; lo registra. No contempla el porvenir; realiza extrapolaciones probabilísticas sobre él. Carece de la facultad de recordar a través de la melancolía y es ajeno a la dimensión ética del olvido y del perdón.

Este factor resulta determinante: el LLM carece de existencia corpórea («carne»). No posee un ciclo vital biológico, no se ha desarrollado en el seno de una comunidad histórica, ni ha experimentado el sufrimiento o el afecto. Su competencia lingüística es un producto matemático, no un idioma internalizado mediante el vínculo primordial con una figura materna. El sistema cuenta con la capacidad de articular declinaciones verbales en lenguas indígenas americanas, pero no ha adquirido dicho saber de la tradición oral familiar; puede reproducir la expresión «te amo» en centenares de idiomas, pero permanece ajeno a la vivencia existencial del amor.

5. El simulacro del entendimiento y las conclusiones del espejo

Las consideraciones precedentes conducen de forma natural a la tesis central de este texto. Ante la fascinación superficial que ejercen las arquitecturas de inteligencia artificial —esa percepción de haber alcanzado una unificación lingüística y un entendimiento universal— se vuelve indispensable recuperar las lecciones que, desde disciplinas distintas, nos han legado Umberto Eco y el Papa Francisco.

Semejanza aparenteDiferencia profunda
El LLM permite hablar en muchas lenguas.No habita ninguna. No tiene lengua materna, solo correlaciones estadísticas.
El LLM parece entender.No comprende; predice. No hay intencionalidad, solo plausibilidad.
El LLM unifica el acceso al conocimiento.Congela el conocimiento en el pasado. Es un oráculo con amnesia, no un interlocutor vivo.
El LLM simula empatía.No siente. No hay amor, no hay ternura, no hay corazón. (cf. Dilexit Nos, sección 20)
El LLM promete entendimiento universal.Ofrece comunicación sin encuentro. Hablamos con la máquina, no con el otro.

En el relato bíblico de Babel, los seres humanos perdieron la capacidad de comprenderse mutuamente. Bajo el paradigma del LLM, los individuos logran comunicarse con la máquina, pero a costa de diluir el vínculo intersubjetivo. El dispositivo técnico nos enfrenta a un espejo estadístico que nunca nos devuelve una auténtica alteridad.

6. Coda final (a manera de confesión)

Escribo estas reflexiones desde la plena lucidez de quien interactúa de manera cotidiana con estas herramientas. Utilizo los modelos lingüísticos de gran escala para tareas de transcripción, desarrollo de código, optimización de algoritmos y exploración conceptual. Es precisamente debido a mi experiencia directa en el entrenamiento, configuración y convivencia técnica con estas arquitecturas que considero imperativo señalar con urgencia sus límites infranqueables: aquellas dimensiones que, hasta el presente, les están constitucionalmente vedadas.

Existen parcelas fundamentales de la condición humana que no pueden ser delegadas al automatismo de una predicción estadística. Es a través de la complejidad de nuestras diferencias y de la opacidad de nuestros desencuentros como afirmamos nuestra existencia en libertad. Si la civilización opta por un rumbo distinto, omitiendo la regulación ética y el control responsable de la inteligencia artificial, habremos edificado la estructura técnica más alta de la historia. Sin embargo, al alcanzar la cúspide, constataremos la más absoluta soledad. No encontraremos allí presencia alguna; únicamente hallaremos el eco de nuestras propias palabras, reverberando en el vacío.

Rommel José Contreras Gaspar
Físico · Academia de GeoHistoria del Estado Sucre (AGHES)
Cumaná, Estado Sucre, 26 de mayo de 2026
Ensayo original · Publicado bajo licencia de divulgación académica.
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“Sin Dios y sin el otro, sin amor y sin carne” — Rommel Contreras (2026)

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