Reformulación conceptual: fuerza de trabajo cognitiva y activo cognitivo
Aquello que históricamente fue fuerza de
trabajo cognitiva —la capacidad viva de razonar, interpretar, decidir y crear—
deja de residir exclusivamente en el sujeto humano y pasa a ser extraída,
formalizada y encapsulada en sistemas técnicos.
Este proceso da lugar a lo que puede definirse
como fuerza de trabajo cognitiva objetivada: una capacidad intelectual que, una
vez separada de su portador humano, se fija en un objeto técnico (modelo,
sistema, agente) capaz de ejecutar tareas cognitivas de manera autónoma,
repetible y escalable.
Cuando esta fuerza objetivada entra en
circuitos de producción, intercambio y rentabilización, deja de ser únicamente
una abstracción técnica y se convierte en un activo cognitivo productivo. Es
decir, en un bien económico capaz de generar valor de forma sostenida, ya no
mediante la presencia directa del trabajador, sino a través de su
representación técnica.
Desde esta perspectiva, los modelos de IA
especializados no funcionan solo como herramientas, sino como instancias
productivas que concentran y despliegan conocimiento humano cristalizado. Su
valor no radica únicamente en el código o la infraestructura que los soporta,
sino en la capacidad cognitiva incorporada: saber experto, criterios de
decisión, lenguaje técnico, heurísticas y estilos de razonamiento.
La diferencia fundamental con formas históricas
de explotación del trabajo no reside en la ausencia de coerción física, sino en
la despersonalización completa de la fuerza de trabajo. El conocimiento ya no
se alquila a través del tiempo del sujeto, sino que se licencia, vende o renta
como un activo autónomo, desligado de la biografía, la voluntad o la identidad
de quienes lo produjeron.
Así, la fuerza de trabajo cognitiva objetivada
constituye el sustrato técnico, mientras que el activo cognitivo productivo
representa su forma económica madura. Ambos conceptos describen un mismo
fenómeno desde ángulos distintos: uno desde la transformación del trabajo, el
otro desde la lógica del capital.
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