El agua fluye por el túnel Guamacán nuevamente
Luego de siete meses, bajo un régimen de servicio, volveremos a tener agua.
Hay días en que una noticia técnica se vuelve, sencillamente, un alivio. El Túnel Guamacán volvió a llevar agua desde el embalse del Turimiquire, en un régimen temporal pero a un nivel operativo suficiente. Tras siete meses de sed, el Turimiquire vuelve a correr hacia el oriente.
Este es el resumen de lo que expongo abajo. La gran caverna —la operación más compleja de toda la obra— quedó subsanada: está en la cota 5.500 metros, es decir, a 5,5 km de la boca de Periquito (desde donde se miden las progresivas). Pasada la caverna, hacia el portal de entrada Sur, quedaba el sector antes desconocido: primero un derrumbe de unos 30 metros, luego un tramo con el agua al cuello de unos 400 metros, y después los ~1.500 metros que nadie había visto —en conjunto, cerca de 1.900 m—. Ese tramo resultó con algunos derrumbes que se limpiaron y contuvieron con malla y concreto proyectado. A cada lado del túnel, unos 5,5 km ya están sostenidos. Con eso, el agua fluye. Pero fluye con matices: puede arrastrar sedimentos y escombros, por lo que urge asegurar la separación de sólidos gruesos dentro y fuera del túnel. Explico el papel del tobogán de Periquito y, quizás, un sifón/desarenador entre la medianía y el portal de salida. Y advierto lo que viene: un régimen alterno de agua y obra por más de un año, el tiempo de llenado de la tubería a Margarita (con un cálculo estimado) y a quiénes alcanza esta agua: Margarita, Cumaná, Marigüitar y Araya.
Siete meses después del colapso, el Turimiquire vuelve a correr hacia Cumaná, Margarita, Marigüitar y Araya. No es el final de la obra, pero es un respiro largamente esperado.
Agua suficiente, aunque en régimen temporal
Por primera vez desde febrero, el agua del Turimiquire vuelve a circular por el túnel a un nivel operativo. No es todavía la operación definitiva —eso llegará cuando culmine el reforzamiento estructural—, pero es agua real llegando a las tuberías. Para miles de familias del oriente, la diferencia entre esta semana y la anterior es enorme.
El parte, en breve
1.Cómo se llegó hasta aquí
El camino de estas últimas semanas fue paciente y de alto riesgo. La gran caverna —la operación más compleja de toda la obra, que ya relaté— quedó subsanada: está en la cota 5.500 m, a 5,5 km de la boca de Periquito. Superada ella, el trabajo siguió hacia el portal de entrada Sur, tramo por tramo: limpiar y reforzar.
Pasada la caverna, los equipos se adentraron: primero, un derrumbe de unos 30 metros de desarrollo horizontal; luego, un espacio con el agua al cuello de unos 400 metros; y después el sector que nadie había visto, de ~1.500 metros. En conjunto, ese tramo intermedio suma cerca de 1.900 metros. Allí aparecieron algunos derrumbes que hubo que despejar y contener con malla de acero y concreto proyectado (lanzado), confinando la roca para que no vuelva a ceder. Cada uno de esos metros se ganó a pulso.
Vale precisar la técnica, porque fue la misma en cada tramo donde hubo derrumbe: se sostiene con costillas —ángulos de acero— (steel ribs), malla (wire mesh) y concreto proyectado (shotcrete). Es decir: además de paciencia y de la "salivita" que decimos en el oriente, se echó mano de materiales diversos —desde el anime (poliestireno expandido, EPS) con que se rellenó la caverna, pasando por el concreto, hasta el acero de las costillas y la malla—.
Cada derrumbe limpiado no solo abre paso al agua: deja la roca confinada para que el paso siga abierto. Limpiar sin reforzar sería abrir hoy para tapar mañana.
A quienes lo hicieron posible
Nada de esto ocurre solo. Va aquí un reconocimiento sincero a las más de 100 personas que, en dos turnos, no pararon desde el inicio de la crisis: los obreros que entraron a pelear contra la roca, y también los ingenieros, los funcionarios, el personal de seguridad y los voluntarios que hicieron posible cada metro. Trabajaron día y noche para alcanzar este nivel de servicio, y siguen listos para el finiquito de las reparaciones —un año o más de labores por delante—. El agua que hoy vuelve a correr lleva su esfuerzo.
2.Por dónde viaja esta agua
Conviene recordar el mapa, porque esta agua no es solo de Cumaná. El Sistema Turimiquire nace en el embalse Santiago Mariño, cruza la serranía por el túnel Guamacán y sale por Periquito hacia la planta y las redes de Cumaná. Desde allí, la tubería que surte a la Isla de Margarita va por el sur de Cumaná hasta Punta Baja (cerca de El Peñón), cruza el golfo hacia la medianía de la península de Araya, pasa por la isla de Coche y llega a Margarita. Por el camino se benefician también Marigüitar y la propia península de Araya —cuyo poblado de Araya está en su extremo occidental, con Cumaná justo al frente en tierra firme—.
Conviene aclarar algo que suele confundirse: Margarita se surte por dos tuberías independientes. Una es esta, la del Turimiquire (Periquito–Cumaná–Punta Baja–Araya–Coche–Margarita); la otra viene del embalse Clavellinos por la península de Araya. Son fuentes distintas, y la que hoy vuelve a dar agua es la del Turimiquire.
3.El agua no viene sola: sedimentos y sólidos
Que el agua fluya no significa que fluya limpia. Después de siete meses de derrumbes, la corriente puede arrastrar sedimentos y escombros —finos en suspensión y, lo más delicado, sólidos gruesos—. Espero que se haya previsto un sistema de separación de sólidos gruesos, tanto dentro del túnel como fuera, antes de que ese material entre en las redes o en la planta.
Aquí hay una buena noticia estructural: el tobogán de Periquito —el aliviadero, de unos 380 metros de longitud—, a la salida, cumple dos funciones a la vez: disipa la energía del agua que sale con fuerza y, de paso, discrimina sólidos. Pero eso es al final del recorrido. En el interior —entre la medianía y el portal de salida— convendría algo equivalente.
4.Lo que viene: agua y obra, a la vez
Seamos claros para no crear falsas expectativas: el agua puede circular ya, pero los trabajos de reforzamiento estructural del túnel continuarán por más de un año. Ambas cosas son ciertas al mismo tiempo, y por eso lo más probable es que se organice un régimen alterno: períodos de paso de agua y períodos de obra, turnándose.
Imagino un esquema bisemanal o trisemanal —unos días de agua, unos días de trabajo—, de modo que puedan beneficiarse todas las comunidades que antes se nutrían del Turimiquire, sin detener el reforzamiento que le dará garantía operativa al túnel. No es lo ideal, pero es lo sensato mientras la galería no esté enteramente sostenida.
5.Margarita espera el llenado de su tubería
La Isla de Margarita —la gran sedienta— no recibirá el agua en el mismo instante en que sale de Periquito. Antes debe llenarse la larga tubería que la surte, incluido su tramo submarino. Eso toma tiempo: del orden de un par de días, quizás más. Hagamos el cálculo, como acostumbro, a modo de supuesto.
¿Cuánto tarda en llenarse la tubería a Margarita?
El tiempo de llenado es, sencillamente, el volumen de la tubería dividido entre el caudal que la alimenta. El volumen es el de un cilindro: sección por longitud.
t = V / Q · V = (π/4) · D² · L
| Escenario | Diámetro D | Longitud L | Volumen V | t (a Q ≈ 1 m³/s) |
|---|---|---|---|---|
| Bajo | 1,0 m | 120 km | ~94.000 m³ | ~1,1 días |
| Medio | 1,2 m | 150 km | ~170.000 m³ | ~2,0 días |
| Alto | 1,5 m | 180 km | ~318.000 m³ | ~3,7 días |
Es decir: del orden de 2 días, con un rango razonable de ~1 a ~4 días según el diámetro, la longitud real y el caudal que se le asigne a Margarita (si se prioriza menos caudal, el llenado tarda proporcionalmente más). Como referencia, la troncal del Turimiquire es de Ø72″ (~1,83 m) de acero a unos 4.700–4.800 l/s; la aducción específica hacia Margarita (Nueva Esparta) es de menor diámetro, por lo que los escenarios de arriba son razonables.
Salvedad importante. Es un supuesto: no conozco el diámetro ni la longitud exactos de la aducción a Margarita. Y hay un factor que pesa más que la aritmética: la tubería ha estado vacía más de seis meses en un entorno agresivo (corrosión, sedimentos, posibles bolsas de aire y juntas resentidas). El llenado deberá hacerse con purga y a presión controlada, y podría revelar sorpresas. Ojalá no las haya.
6.A quiénes alcanza este alivio
Las noticias son benévolas para muchas familias del oriente de Venezuela. En primer lugar Margarita, que arrastra la sed más aguda; y también Cumaná, Marigüitar y Araya, que venían nutriéndose de esa fuente del Turimiquire. Para todas ellas, este caudal —aun temporal— calma la sed y la agonía por el vital líquido.
7.La red que sostuvo la ciudad
Que Cumaná haya alcanzado una "cuasi normalidad" en estos meses no fue casualidad ni improvisación: se apoyó en una red de distribución compleja y en fuentes alternas que aguantaron el golpe. Vale la pena mirarlas, porque explican por qué las maniobras funcionaron.
Y mientras el túnel estuvo seco, la ciudad se sostuvo con las fuentes alternas: los sistemas Cancamure y Manzanares, que alimentan la planta Juan José Codallos y la red de Cumaná. Son el respaldo que —ahora— el agua del Turimiquire vuelve a complementar, no a sustituir.
8.Conclusión: un aliento, no el final
Reconozcamos lo bueno sin regatear: el agua volvió. Se venció la última obstrucción, se limpiaron y reforzaron los derrumbes, y el Turimiquire corre otra vez hacia el oriente. Es un logro técnico real, hecho —como toda esta obra— con la tecnología nacional disponible y mucho sentido común.
Pero seamos igual de honestos con lo que falta: esto es un régimen temporal. Quedan más de un año de reforzamiento, el reto de separar los sólidos que el agua arrastra, el llenado —delicado— de la tubería a Margarita, y la prudencia de no cantar victoria antes de tiempo. La odisea no termina; pero, después de siete meses, este es un aliento —merecido— mientras se culminan los trabajos que le darán garantía operativa al túnel por mucho tiempo más.
Restablecer el flujo no equivale a rehabilitar
La reapertura del paso de agua parece técnicamente coherente como respuesta de emergencia; sin embargo, todavía no existen elementos públicos suficientes para concluir que el túnel haya recuperado una estabilidad estructural de largo plazo. Que el agua vuelva a correr no equivale a una rehabilitación definitiva: Guamacán debe interpretarse como un problema de infraestructura crítica acumulada, donde el restablecimiento del servicio —hoy en régimen temporal— convive con más de un año de reforzamiento pendiente. El flujo es la buena noticia; la garantía estructural, la tarea que sigue.
El interior del túnel en plena crisis: escombros de los derrumbes por todas partes, cuando la situación era crítica y se reportaban obreros afectados. Verlo hoy, con el agua fluyendo, mide la distancia recorrida —y lo que aún falta—. Video: material difundido en redes (extraoficial). · ▶ Ver en YouTube
Rommel J. Contreras G. · Físico · AGHES · Tecnología Cumanesa — Cumaná, Venezuela.
Excelente reporte
ResponderBorrarUn informe serio. Sin alarmes triunfalistas, siempre es una buena noticia. En este caso, es doble la buena nueva. A la seriedad del informe, se suma el " alivio".de saber que la crisis hídrica, nos irá afectando un poco menos, paso a paso. Celebró el trabajo serio y minucioso.
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